Sé una patata

2 minutos tiempo de lectura

A menudo cuando enfrentamos dificultades pensamos que no tenemos el control en medio de esas situaciones.

Una de las cosas más difíciles de considerar, humanamente hablando, es la crítica. Aún más complicado ser errónea o injustamente criticado públicamente – e incluso más complejo ser juzgado equivocadamente por un amigo o hermano.

Podríamos esperar la crítica del mundo que nos rodea de vez en cuando, pero es una triste realidad que aún tengamos que enfrentar el juicio de un hermano o hermana en Cristo. Sabemos de versículos como 1 Pedro 4:16 que tenemos que sufrir como cristiano – soportar por el bien de nuestra vocación – pero ¿cómo podemos lidiar con la crítica (o pruebas en general) como creyentes?

Se ha dicho que nuestras diversas pruebas son como sumergirse en agua caliente – si eres un huevo tus aflicciones te harán un huevo duro insensible, si eres una patata serás suave, liso, resistente y flexible. A menudo cuando enfrentamos dificultades pensamos que no tenemos el control en medio de esas situaciones. Mientras tenemos pruebas es posible que no podamos controlarlas, o que quizás, logremos controlar cómo lidiamos con éstas. Podemos elegir llegar a endurecernos o ser resistentes.

Al tratar con la crítica, primero debemos cerciorarnos de si la crítica es válida o no. Si es válida, en vez de estar a la defensiva debemos arrepentirnos (Hechos 2:38) y actuar de manera más piadosa. Si ésta no es válida tenemos que recordar que aún puede ser para nuestro bien (Hebreos 12:10-12) y que hay una bendición prometida si lo que sufrimos es por causa de la justicia (Mateo 5:10-12). En todo esto debemos ser pacientes (1 Pedro 2:19-20) no importa de dónde venga la prueba o la crítica. De hecho, incluso si es de un “enemigo” debemos aprender y crecer de la opinión del enemigo y recordar que tenemos que mostrarles amor, bendecirlos y orar por ellos (Mateo 5:19-20, Lucas 6:32).

¿Por qué pasar por todo esto? Dios puede usar cualquier situación para nuestro bien (Romanos 8:28) así que la pregunta para nosotros es ¿viviremos en la instrucción de nuestro Creador y seremos una patata, o resistiremos su castigo (para nuestro bien y nuestra corrección, Hebreos 12:6-9) y nos convertiremos en un huevo duro?

Dios, déjame ser una patata.

Fuente: ucg.org

Course Content