Compasión

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Compasión

Estoy observando una tendencia en las redes sociales que se está tornando alarmante, porque las personas están usando la Internet para reprimir a los demás.

En el futuro tendré mucho cuidado con el propósito de asegurarme que, bajo esa tendencia, nadie tome en cuenta nada de lo que digo.

“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? (Santiago 4:11-12).

Todos viajamos juntos en este periplo. Cometemos faltas, pero Dios tiene la forma de señalar nuestros defectos y hacernos ver nuestros errores.

No importa que el comentario haya sido leído por cientos o incluso por miles. La diferencia en los matices de opinión no es un delito, así que no lo tomes como tal.

Rodéate de empatía, practica actos de bondad al azar, ora por aquellos que crees que podrían estar equivocados para que el Eterno les muestre el error de sus caminos. Y mientras lo haces, pídele a Dios que te ilumine para que sepas dónde podrías estar equivocado.

La respuesta de nuestro cerebro a las redes sociales tiene relación con las respuestas de lucha o huida necesarias cuando estamos en peligro. Ya no estás pensando, sólo actuando. No permitas que el Área Tegmental Ventral (ATV) controle cómo manejas a los demás.

«Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros» (Gálatas 5:15).

“¡!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.”. (Mateo 23:23 ).

Por favor, prodiga la misma compasión y comprensión a los demás, la que deseas que otros le prodiguen a tu persona.