Vivir en el mundo nos expone a peligros espirituales muy diversos. No obstante, la Palabra de Dios puede ayudarnos a protegernos de los ataques del maligno. ¡Blindemos nuestras mentes pensando y obrando conforme a los mandamientos de nuestro Padre!
Miembro de larga data en la Ciudad de México. Colabora con sermones y visitas junto a su esposa María Helena Campos a diversas áreas como Tepic, Acapulco y Tabasco.