La familia espiritual de Dios: ¿Estará usted en el retrato?

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Mientras que mucha gente atesora las fotografías de eventos y celebraciones familiares, hay un “retrato familiar” en particular que Dios quiere que usted aprecie más que ningún otro. Esta maravillosa imagen tiene que ver con el increíble futuro que le espera.


Los retratos familiares tienen un gran valor, pero hay un “retrato familiar” que Dios desea que valore más: La Familia de Dios.

Uno de mis retratos favoritos se encuentra en una pequeña mesa que tengo en mi oficina. Es una fotografía enmarcada de mi amada esposa Linda, tomada solo unos meses después de nuestra boda, en septiembre de 1979. Desde aquella fecha nos hemos tomado muchas fotos familiares, que llenan nuestros álbumes de fotos y decoran las paredes de nuestro hogar. Nos encanta mirar esas fotos, y a mí me encanta mirar casi a diario esa fotografía especial de Linda.

Tal vez usted también tenga fotos familiares que aprecia y le gusta compartir con otros. Y aunque fotografías como éstas por lo general son muy valoradas por sus dueños, hay un “retrato familiar” que Dios desea que usted valore más que ningún otro. No es de los que se cuelgan en la pared, ni de los que se ponen sobre una mesa o en un álbum de fotos, pero es igual de auténtico. ¿Qué retrato es éste? Es el retrato espiritual de la futura familia divina de Dios.

Nuestro increíble propósito y destino

La Biblia revela que mucho antes de que Dios creara a los primeros seres humanos, él planeó añadir hijos a su familia espiritual (Génesis 1:26). Y aun cuando Dios comenzó su creación con seres físicos, él transformará milagrosamente en ser espiritual a todo individuo que lo ame y obedezca (Filipenses 3:21).

Esto significa que ustednació con un propósito magnífico. Su destino es compartir la “gloria y honra” de su Padre divino (Hebreos 2:7), cuyo deseo ferviente es que usted escoja vivir y servir con él y su hermano mayor, Jesucristo, como miembro de su hogar divino (Salmo 8:5; Juan 1:12). En otras palabras, ¡Dios desea que usted esté en su retrato familiar!

Cuando usted, como hijo de Dios, sea gloriosamente transformado al momento de la resurrección, será “lleno de toda la plenitud de Dios” y conocerá “el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento” (Efesios 3:19). Al nacer espiritualmente dentro de la familia de Dios, usted heredará la imagen, la naturaleza y el carácter de él (Romanos 8:29; Hebreos 2:10).

¿Cómo será ser parte de la familia de Dios cuando él nos eleve a su nivel existencial? A diferencia de los hogares disfuncionales de hoy en día, en la familia de Dios no habrá conflictos. Todos los miembros de su hogar trabajarán juntos y disfrutarán de su mutua compañía en completa paz y armonía (Isaías 9:7; 32:17). ¿Puede imaginarse ese maravilloso retrato? Su padre celestial desea que usted valore este venidero  “retrato familiar” más que cualquier otro interés, actividad u objetivo mundano (vea Mateo 6:33).

Los fieles predecesores de Dios

De hecho, esta descripción de la familia divina de Dios fue lo que alentó y motivó a personajes bíblicos como Noé, José, Moisés, Ana, Daniel, Ezequiel y muchos otros. Sabiendo que sus vidas físicas eran temporales, estos hombres y mujeres justos deseaban fervientemente alcanzar aquella vida espiritual eterna junto a Dios.

Hablando de estos fieles predecesores, leemos: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Hebreos 11:13-16).

Estos hombres justos se mantuvieron fervientemente dedicados a Dios, incluso cuando debieron enfrentar sufrimientos y tribulaciones. Pero vislumbraron más allá de sus vidas mortales, imaginándose su radiante futuro espiritual en el prometido Reino de Dios y su familia.

Cómo puede usted mantenerse fiel

¿Y qué hay de usted? ¿Puede ver en el futuro con esa misma claridad? Ahora que Dios le está ofreciendo la oportunidad de ser parte de su familia espiritual para siempre, ¿qué decidirá hacer? Si decide seguir a Dios, ¿cómo puede mantenerse fiel mientras se enfrenta a los problemas de la vida en este mundo tan injusto? La respuesta es la misma para usted que para aquellos que nos precedieron en la fe. Usted debe imaginarse a sí mismo claramente en el “retrato familiar” de la venidera familia de Dios, y no permitir jamás que su imagen se vea fuera de foco (Hebreos 12:1).

Una fotografía física puede traer recuerdos de gratos tiempos pasados y al mismo tiempo alentar la esperanza de días felices en el futuro, y el retrato de la familia de Dios hace algo parecido. El registro bíblico nos entrega virtuosos ejemplos humanos de la antigüedad. Además, nos muestra cómo vivir exitosamente ahora y al mismo tiempo nos promete un futuro radiante y feliz más allá del presente (Salmo 16:11).

Al mirar al pasado, tenemos a Jesucristo como nuestro modelo perfecto para imitar. De hecho, Jesús fue el Creador a quien hombres y mujeres fieles del pasado adoraron y obedecieron (vea Juan 1:1-3; 14; Efesios 3:9; Colosenses 1:16-17; 1 Corintios 10:1-4). Cristo vino a la Tierra como ser humano para mostrarnos no solamente el camino hacia la salvación espiritual, sino también cómo vivir una vida física llena de significado en la actualidad. Él dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Vivamos según cada palabra que proviene de Dios

Nuestro Diseñador sabe exactamente cómo debemos vivir para poder llegar a obtener toda bendición imaginable (3 Juan 2). Su Palabra, la Biblia, es un “manual de instrucciones” para nuestra vida. Para vivir una vida plena ahora y ser glorificado en su familia en el futuro, Dios quiere que tomemos decisiones sabias hoy (Deuteronomio 30:19).

Él desea que usted se arrepienta de sus pecados y viva según el ejemplo de justa obediencia a su Padre que Jesús nos mostró (Juan 15:10). En cuanto a esto, analicemos una de las declaraciones de Cristo que  explica cómo podemos poner en práctica el ejemplo de su carácter.

Antes de comenzar su ministerio en la Tierra, Jesús ayunó 40 días en el desierto de Judea. Durante su ayuno, fue tentado tres veces por Satanás (Mateo 4:1-11). En la primera tentación, Satanás desafió a Jesús a que apaciguara su hambre convirtiendo milagrosamente piedras en pan. ¿Cuál fue la reveladora y perspicaz respuesta de Jesús? “Escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre, sino detoda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4, énfasis añadido).

Lo que Jesús dijo, citando el pasaje que él había inspirado anteriormente en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 8:3), se enfoca en lo que usted puede hacer para vivir de manera que complazca a Dios. ¿Cómo pasa su tiempo? ¿Qué lo motiva, las cosas espirituales, o las materiales? Estas son las mismas preguntas que Jesucristo hizo cierto día en que él y sus discípulos visitaban el hogar de dos hermanas, Marta y María (Lucas 10:38).

Mientras que María estaba sentada escuchando las enseñanzas de Jesús, Marta estaba ocupada sirviendo a sus visitas. Tanto esfuerzo la tenía muy agobiada, y se quejó ante Jesús de que necesitaba la ayuda de su hermana. Esta pareciera ser una petición razonable, pero note la respuesta de Jesús: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:41-42).

Nuestras prioridades espirituales y físicas

Lo que Jesús quiso enfatizar en esta ocasión fue que lo espiritual y eterno es lo más importante, y que sus seguidores deben priorizarsus vidas apropiadamente. Es otra forma de decir “buscad primeramenteel reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).

Un elemento fundamental para vivir una vida fructífera y feliz ahora, mientras nos preparamos para entrar en el Reino de Dios más adelante, es hacer de aquel Reino nuestra meta número uno. Dios desea que desarrollemos y mantengamos una relación estrecha con él mediante la oración y el estudio de la Biblia, obedeciéndole siempre (1 Pedro 3:12; 2 Timoteo 2:15). Él también quiere que crezcamos en gracia y conocimiento por medio del servicio desinteresado hacia otros (2 Pedro 3:18; Gálatas 5:14).

Jesús dijo: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23). Usted tiene la oportunidad de poner en práctica estas palabras de Cristo ahora mismo (Efesios 1:18). Muchos otros tendrán su oportunidad después de la segunda venida de Cristo, en la maravillosa y nueva era de paz que comenzará con su Reino (2 Pedro 3:9; 1 Timoteo 2:3-4).

Por miles de años el mundo ha sufrido bajo la rebelión, la opresión y el engaño satánicos, pero después de que Jesucristo regrese a la Tierra en toda su maravillosa gloria para intervenir en los asuntos humanos, él pondrá fin a toda la maldad (Mateo 25:31).

Un maravilloso futuro nos espera

El perverso gobierno humano, influenciado por Satanás, será finalmente reemplazado por el liderazgo justo de Jesús (Mateo 24:30; Apocalipsis 11:15). Al mismo tiempo, Satanás y sus demonios serán encarcelados en “la oscuridad de las tinieblas” (Apocalipsis 20:1-2; Judas 13). En ese momento, el mundo será por fin liberado de su largo y doloroso cautiverio bajo la ignorancia, la violencia y la maldad (Romanos 8:21).

En aquel tiempo, la familia espiritual de Dios comenzará a salvar al mundo entero. Al momento de la llegada de Cristo, sus siervos fieles, ya sea que estén vivos en ese momento o que hayan resucitado de entre los muertos, serán transformados en seres espirituales inmortales. Serán vestidos de una deslumbrante gloria y se les dará vida eterna (Salmo 93:1; Apocalipsis 3:5). También se les entregará gran responsabilidad bajo Jesucristo, para gobernar sobre la Tierra como reyes y sacerdotes (1 Corintios 15:21, 51; 1 Tesalonicenses 4:16-17; Apocalipsis 20:6).

Junto con su familia divina, Jesús traerá cambios magníficos al mundo. Las tierras desoladas serán transformadas por completo en áreas hermosas y productivas (Isaías 41:18; 51:3; Amós 9:13), y la naturaleza de los animales salvajes también será cambiada para que sean mansos (Isaías 11:6). La gente sabrá lo que es la compasión amorosa de Dios a través de sanaciones milagrosas (Isaías 35:5).

La humanidad nunca más sufrirá la angustia, crueldad y devastación de la guerra (Miqueas 4:3). Las naciones vivirán en paz a medida que el conocimiento de Dios llene el mundo entero (Isaías 11:9). ¿Puede imaginárselo? ¡Dios le está dando la oportunidad de ayudar a llevar todo esto a cabo!

Y aunque las fotografías físicas se destiñen, el retrato de la familia de Dios y su Reino nunca se desteñirá (1 Pedro 1:4). Nuestro destino es compartir la gloria de Dios como miembros de su familia divina, en su mismo plano existencial. Él quiere que esto sea lo más significativo en nuestra vida. ¿Qué hará usted? ¡Recuerde que Dios está creando una familia espiritual y él desea que ustedesté en su retrato familiar!  

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