El pecado siempre parece tener un as bajo la manga. Cada vez que creemos que por fin nos hemos vuelto lo suficientemente fuertes, sabios o justos, el pecado nos convierte en perfectos necios. Sin embargo, por muy superados que estemos frente al pecado, Dios sigue esperando que lo superemos. Parece una expectativa imposible, pero la buena noticia es que no se trata de una lucha uno contra uno. Entonces, ¿qué puedes hacer para ganar finalmente la ventaja sobre el pecado de una vez por todas?
Muy por el contrario de lo que muchos piensan, la conversión, no se trata de un evento que sucede en un instante. Las Escrituras revelan que es un proceso el cual comienza con el llamado de Dios, sigue con los pasos del arrepentimiento, bautismo y la recepción del Espíritu Santo, y finalmente, culmina con el regreso de Jesucristo, cuando los muertos en Cristo serán resucitados a la inmortalidad y se les dará la vida eterna. ¡Esa es la transformación final, ser cambiados de seres mortales a inmortales!