Dar gloria a imágenes o a fenómenos de la naturaleza ha sido parte importante de nuestra historia como humanidad. Sin embargo, nosotros alabamos a un Dios que conocemos por su carácter y por su relación con nosotros.
La desobediencia de Adán y Eva nos apartó de nuestro Padre Celestial y las consecuencias de ello, las seguimos enfrentando día con día. No obstante ¡El Eterno entregó a su Iglesia la promesa de una vida distinta!