Dar gloria a imágenes o a fenómenos de la naturaleza ha sido parte importante de nuestra historia como humanidad. Sin embargo, nosotros alabamos a un Dios que conocemos por su carácter y por su relación con nosotros.
Las acciones que los humanos realizamos al margen de la Ley de Dios, dibuja un muro que nos distancia de nuestro Padre Eterno.