La historia bíblica de Daniel y sus amigos nos deja tres grandes lecciones: Firmeza pese a las condiciones adversas, poner todo siempre en manos de Dios y estar conscientes de que su volutad no es la nuestra.
¿Por qué sufre la gente buena? Obrar rectamente y mantenernos apartados de la maldad, no nos garantiza vivir sin sufrimientos o complicaciones. ¡El ejemplo de Job nos muestra que aún el sufrimiento nos permite madurar espiritualmente!