Las constantes pruebas que soportamos los cristianos como forja de nuestro carácter, pueden dejarnos cicatrices; pero gracias a ello, aquellas marcas que Satanás ha dejado en nuestras vidas ¡ya no tienen ningún valor!
El Eterno nos ha entregado instrucciones específicas para celebrarle sus fiestas y ello incluye la disposición espiritual y mental adecuada en cada ceremonia