La desobediencia de Adán y Eva nos apartó de nuestro Padre Celestial y las consecuencias de ello, las seguimos enfrentando día con día. No obstante ¡El Eterno entregó a su Iglesia la promesa de una vida distinta!
El dios de este siglo, Satanás, ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.