Nos encontramos a la espera de Cristo para que restaure aquello que se encuentra dañado por el mundo, para que finalmente nos perfeccione.
Las constantes pruebas que soportamos los cristianos como forja de nuestro carácter, pueden dejarnos cicatrices; pero gracias a ello, aquellas marcas que Satanás ha dejado en nuestras vidas ¡ya no tienen ningún valor!
El Eterno nos ha entregado instrucciones específicas para celebrarle sus fiestas y ello incluye la disposición espiritual y mental adecuada en cada ceremonia