Uno de los rasgos fundamentales que un cristiano debe tener es el temor/reverencia/respeto/asombro apropiados hacia Dios. Ese rasgo tiene tantos beneficios y es muy necesario para nuestra vida espiritual y nuestro futuro. Sin él, fracasamos y podemos empezar a transigir y tomar a la ligera la palabra de Dios.
El capítulo 13 de la primera carta a los Corintios, nos describe el amor de Dios en todo su esplendor y al mismo tiempo nos lo describe a Él. No es un amor que contempla ¡sino uno que actúa!
¿Qué tiene que ver la hospitalidad con la Iglesia de Dios?