La labor que el Eterno se encuentra realizando en nosotros, requiere de nuestra disposición para ser moldeados y forjados hasta la perfección.
Antes del pecado de la primera pareja, el genero humano tenía acceso libre a la vida eterna. Aún con esto, Dios en su misericordia, dio inicio a su plan para extender su familia, con el Verbo como nuestro redentor.
Nuestro Padre, en su amor, nos ha revelado lo que ocurrirá en el futuro. Esto nos da ventaja para prever las consecuencias de nuestras acciones ¡no obremos para obtener algo en este tiempo, sino para el futuro!
El género humano esta destinado a un fin muy particular: ser una familia con Dios. No obstante, esto requiere de un largo proceso que inicia con aquellos bautizados en la verdadera Iglesia. ¡La Iglesia son las Primicias de la siega del Eterno!