Jesucristo, quien fue el Verbo en el Antiguo Testamento, juega un papel fundamental día a día para el cristiano: la de interceder por el pecador ante Dios el Padre.
El perdón de todos y cada uno de nuestros pecados, tuvo un precio que habría de pagarse para que no sufriéramos la muerte eterna. Valoremos la preciosa sangre de Cristo, que murió para darnos vida. Mensaje entregado el 17 de marzo de 2018.
Nuestra motivación principal como cristianos debe ser emular la vida ejemplar de Jesucristo para convertirnos en las primicias que le prosiguen.
Para que el sacrificio de Cristo tenga su efecto purificador en nuestras vidas, debemos cumplir nuestra parte de dar la espalda al pecado.