#104 - El libro de Rut

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Es lamentable que la versión nuestra corresponda al orden griego y no al hebreo, pues se pierde el significado que Dios desea al ser colocado aquí. En su orden correcto, el libro de RUT se leía para la Fiesta de Pentecostés y encierra un mensaje muy importante para esa Fiesta. Esto se pierde por completo si se saca de su lugar y se coloca aquí como un mero libro histórico. Parece algo diabólico que se cambiara el orden pues ayudó a que el mundo cristiano perdiera de vista las Fiestas Santas de Dios y por consiguiente la clave para el Plan de Salvación.  

Este rollo de las Fiestas Santas contiene cinco libros y así está en la Biblia hebrea.   

  1. El primero, CANTAR DE CANTARES, corresponde a la Pascua y Panes sin Levadura. Muestra en forma alegórica el amor de Cristo a su Iglesia.
  2. El segundo es este libro de RUT, que se lee en Pentecostés y representa la oportunidad que los gentiles tendrán de ser incorporados a Israel al aceptar la ley de Dios por la fe.
  3. El tercer libro, LAMENTACIONES DE JEREMÍAS, se lee en el aniversario de la destrucción de Jerusalén.
  4. El cuarto es ECLESIASTÉS, y representa el mundo que uno deja cuando va a la Fiesta de Tabernáculos al recordarnos que somos sólo peregrinos en la tierra hasta la venida del reino de Dios.
  5. El quinto es ESTER, y se lee en la fiesta de Purim, cuando el pueblo fue liberado de la destrucción por Ester.

De modo que todo este significado de las Fiestas se pierde al separar estos cinco libros y colocarlos en diferentes partes de la Biblia.

Entendido esto podemos proseguir con la parte histórica del libro de Rut. Se sitúa "en los días que gobernaban los jueces" (Rut 1:1). Debía ser al final del período de Jueces, alrededor del año 1100 a.C., puesto que Rut fue la bisabuela del rey David y David nació alrededor del año 1040 a.C. Es interesante que los últimos episodios en Jueces tengan algo que ver con Belén. El levita que establece el culto paralelo de los danitas es de Belén (Jueces 17:7); la concubina muerta por los perversos en Gabaa es de Belén y ahora este tercer relato de Rut está centrado en Belén. No es casualidad.

De ahora en adelante, Belén será la ciudad privilegiada y Rut una pieza clave de los antepasados del rey David y del Mesías. Ya estaba profetizado que los reyes israelitas vendrían de Judá: "No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos" (Génesis 49:10). Más tarde se revela que el lugar de nacimiento de estos reyes comenzando con David hasta el Mesías sería en Belén. "Mas tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad" (Miqueas 5:2 y Mateo 2:4-5). "Efrata" significa abundancia y era el antiguo nombre de Belén (Génesis 35:19; Génesis 48:7). Se combinaron los dos nombres en Belén Efrata y por eso se llamaban efrateos (Rut 1:2).

El relato comienza con la salida de una familia de Belén (significa "casa de pan") hacia Moab para buscar alivio de una hambruna. El padre se llamaba Elimelec (en hebreo "mi Dios es rey"), la madre Noemí (En hebreo "placentera") y sus dos hijos, Mahlón (en hebreo "enfermizo") y Quelión (en hebreo "dolorido"), (los nombres son importantes al relato). Por sus nombres, deben haber nacido débiles.

Sin embargo, no mucho tiempo después, murió y Noemí quedó viuda. Aparentemente, ahora libres de la autoridad paternal, los hijos no le hacen caso a la madre y se casan con unas moabitas, algo prohibido por la ley de Dios (Deuteronomio 7:3; Deuteronomio 23:3). No mucho tiempo después, mueren los dos de algún mal no mencionado (sus nombres no eran buenos augurios). Así quedaron también viudas las dos nueras moabitas.

Al enterarse que había pasado el hambre en Judá, Noemí, apesadumbrada por las tragedias en Moab, decide volver a Belén dónde tiene su casa. Las dos nueras la siguen, pero ella las insta a que se queden en Moab y se vuelvan a casar, pues ella no tenía más hijos que darles ni un futuro. Dice: "¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?" (Rut 1:11). Ella se refiere a la ley en Deuteronomio. 25:5 que obligaba a un hermano menor a casarse con la viuda de su hermano fallecido, pero en el caso de ella no había más hijos. Así el linaje de Elimelec estaba por extinguirse y la posibilidad de que los futuros reyes de Judá no llegaran por esa familia. Sin embargo, Dios tenía otros planes.

Una de las nueras, Orfa (en hebreo “nube de lluvia”), decide quedarse en Moab pero Rut (en hebreo “amiga”) acepta la religión de Noemí y la sigue. Proclama: "a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios" (Rut 1:16). Así regresan las dos viudas a Belén, sin dinero ni trabajo. Incluso Noemí por sus desgracias quiso llamarse Mara que significa "amargura". A pesar de la dura prueba, por la fe que Dios vio en Rut, las dos serían grandemente bendecidas según el principio bíblico "a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien" (Romanos 8:28). De dos viudas, una estéril por la edad y la otra una moabita, Dios traería la descendencia (de Noemí el apellido y de Rut, la parte física) del más grande rey, David y más tarde Cristo el Mesías.

Sin embargo, no habían salido de la prueba aún, y fácilmente podían perecer de hambre. "Y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada (el tiempo de Pentecostés) (Rut 1:22). Lo único que les quedaba hacer era aprovechar la ley para los pobres de poder recoger las espigas caídas después de la cosecha (vea Levítico 19:9-19; Deuteronomio 24:19-21).  

De todos los campos disponibles, sin saberlo, Rut comienza a recoger las espigas de un campo de los parientes de Elimelec, llamado Booz (en hebreo “En él hay fuerza”), que como verán representa a Cristo.  Booz se había enterado de la fe de Rut, aunque ella no lo supiera y cuando la ve, le dice que siga en este campo pues encontrará gracia o favor. Ella dio un gran ejemplo de diligencia que también le agradó a Booz. El capataz de Booz le cuenta maravillado: "Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento" (Rut 2:7). Ese esfuerzo lo hacía para tener suficiente comida para Noemí. Ella, a la vez, le contesta a Booz humildemente: "¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?" (Rut 2:10). Es lo que le debemos preguntar a. Dios cuando él nos llama a su iglesia. Y la respuesta de Booz es la actitud de Dios: "He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. Él Eterno recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte del Eterno Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte" (Rut 2:11-12). En las palabras de Pablo: "Y el que físicamente es incircunciso (un gentil como Rut), pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti (el judío), que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley" (Romanos 2:27). La actitud de humildad y obediencia de Rut mostraba que era una verdadera israelita espiritual.

Cuando Noemí se enteró de la "buena fortuna" de Rut, empezó a ver que Dios tenía algo en mente. "Sea él bendito del Eterno, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto" (Rut 2:20). Ellas se consideraban "muertas" sin favor alguno, igual que nosotros somos "muertos en nuestros pecados" (Efesios 2:1). Noemí se llena de fe y audazmente envía a Rut a recordarle a Booz de la ley del casamiento del pariente cercano a la viuda en Deuteronomio 25:5-10. Rut obedece humildemente las órdenes de Noemí, que representa el pueblo legal de Israel y la actitud que debe tener hacia los gentiles con fe. Siendo gentil, Rut no tenía derechos israelitas, pero aquí vemos cómo Dios le da favor por su fe y actitud. Nos recuerda de nuestra situación: "Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisos por la llamada circuncisión… En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza (como Rut) y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo… Porque por gracia sois salvos por medio de la fe" (Efesios 2:11-13, 8).

Así, Rut, llena de fe, se entrega a la misericordia de Booz y se acuesta de noche a sus pies. Al preguntarle quién era, ella contestó: "Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva (símbolo de aceptarla como esposa), por cuanto eres pariente cercano" (Rut 3:9). Booz, un hombre ya mayor, jamás había visto semejante ejemplo de fe, de sacrificio y diligencia. El la aceptó maravillado: "Bendita seas tú del Eterno, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa" (Rut 3:11-12). A veces uno quiere el favor de Dios primero y luego cumplir con él. No es así, primero debemos obedecerle y luego buscar el favor de Dios. "Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados" (Romanos 2:13).  

Bien temprano en la mañana, Rut sale con todo el trigo que puede sostener su manto a la casa de Noemí. Noemí sabe que ya todo está en movimiento para que Dios cumpla su voluntad. "Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy" (Rut 3:18). Así, cuando nuestros caminos le agradan a Dios, como Rut, él nos aceptará y bendecirá más allá de lo que nos imaginamos: "Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos" (Efesios 2:20).  

"Y si él se levantare y dijere: No quiero tomarla, se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro" (un desagravio por no tomarla y así pierde la estirpe del hombre muerto). Ya en los tiempos de los jueces sencillamente se sacaba el zapato ante testigos y así lo hizo Booz. De esa manera Booz tomó a Rut como esposa, pues estaba enamorado de ella por su belleza, virtud y para mantener la estirpe de Elimelec. "Y el Eterno le dio que concibiese (Rut) y diese a luz un hijo. Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea el Eterno, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel… pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete… le llamó Obed (en hebreo “siervo”). Este es padre de Isaí, padre de David" (Rut 4:14-17). Así concluye el libro con la genealogía del gran rey David (amado).

Noten que una mujer virtuosa puede valer más que siete hombres comunes. Dios no hace acepción de personas y recompensa a cada uno según su fe y obras. La lección de Rut se resume: "La circuncisión (ser israelita) nada es, y la incircuncisión (ser gentil) nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios (1 Corintios 7:19). El símbolo de Pentecostés es el Espíritu Santo y Dios lo hace disponible a todos los que le obedecen: "Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones"(Hechos 15:8-9).  

Maravillado, un comentarista bíblico dice: "La parte más notable del relato es cómo Rut, una descendiente de Lot, de donde viene Moab, hace la conexión al linaje de Abraham. Ella fue, no sólo un eslabón vital en la cadena mesiánica de Abraham hasta David, y eventualmente hasta Cristo, sino que también fue un instrumento para superar la división entre Judá y Moab, un tipo de modelo de reconciliación que Dios desea entre todas las naciones. Cuando estudiamos la lista genealógica de Mateo 1, nos sorprende que, de las cuatro mujeres mencionadas allí, dos son cananeas: Tamar y Rahab; una es moabita, Rut; y la otra, Betsabé, aparentemente una hitita como su primer esposo, Urías. Estas mujeres gentiles muestran la misericordia y la gracia que Dios tiene a los que le obedecen por la fe. Muestran hasta qué punto Dios puede llevar su Plan en las situaciones más desfavorables y parece que se deleita al llevarlas así a cabo" (Reino de Sacerdotes, p.187).