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El poder del Espíritu Santo

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El poder del Espíritu Santo

En esta temporada, hace unos dos mil años, ocurrió un suceso milagroso y trascendental: se creó la Iglesia del Nuevo Testamento en la Fiesta de Pentecostés. Lo que hizo tan asombroso este acontecimiento (Hechos 2 registra que las circunstancias de ese día fueron verdaderamente extraordinarias) fue que los seguidores de Jesucristo, tal como él se los había prometido, recibieron el Espíritu de Dios (Juan 14:16-17 Juan 14:16-17 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
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, 26; 15:26; 16:7-14, Hechos de los Apóstoles 1:4-5 Hechos de los Apóstoles 1:4-5 4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
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, 8).

¿Qué es este Espíritu Santo que recibieron los seguidores de Cristo aquel día? ¿Por qué sucedieron estas cosas? ¿Qué debemos aprender de aquellos extraños sucesos? Y, aún más importante, ¿qué papel juega el Espíritu Santo en la vida de un cristiano?

Para entender este tema, primero debemos examinar lo que es  y lo que no es  el Espíritu Santo, y para ello, tenemos que comprender lo que el Espíritu Santo hace en la vida de un cristiano.

¿Qué enseña la Biblia acerca del Espíritu Santo? La respuesta a esta pregunta revela la verdad del asombroso futuro que Dios tiene reservado para todos los seres humanos. Veremos que el Espíritu Santo de Dios es el motor en la vida transformada de un cristiano.

Espíritu Santo: El poder de Dios

A lo largo de la Biblia se habla del Espíritu Santo como el poder divino de Dios. En su artículo acerca del Espíritu Santo, The Anchor Bible Dictionary  [Diccionario Bíblico Anchor] lo describe como “la manifestación de la presencia y el poder divinos, perceptibles especialmente en la inspiración divina” (vol. 3, Doubleday, New York, 1993, p. 260). Muchas escrituras se refieren al Espíritu Santo como el poder de Dios (Zacarías 4:6; Miqueas 3:8 Miqueas 3:8Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.
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). Pablo se lo describió a Timoteo como el “ espíritu …  de poder , de amor y de dominio propio” (2nd Timoteo 1:7 2nd Timoteo 1:7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
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, énfasis nuestro en todo este artículo).

Lucas 4:14 Lucas 4:14Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
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registra que Jesucristo comenzó su ministerio “en el poder  del Espíritu”. Lucas 1:35 Lucas 1:35Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
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identifica al Espíritu Santo como “el poder del Altísimo”. Hablando del Espíritu Santo, el cual les sería entregado a sus seguidores después de su muerte, Jesús les dijo “recibiréis el poder , cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos de los Apóstoles 1:8 Hechos de los Apóstoles 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
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).

Pedro relata cómo “Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder  a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él ” (Hechos de los Apóstoles 10:38 Hechos de los Apóstoles 10:38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
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). El Espíritu Santo aquí es asociado con el poder  a través del cual Dios estaba con su Hijo — el poder con el cual Jesús llevó a cabo portentosos milagros durante su ministerio físico sobre la Tierra. El Espíritu Santo es la  presencia misma del poder de Dios trabajando activamente en sus siervos.

El deseo del apóstol Pablo era que los miembros de la Iglesia en Roma abundasen “en esperanza por el poder del Espíritu Santo”, de la misma manera que Jesucristo había trabajado por medio de él “con potencia de señales y prodigios, en el  poder del Espíritu de Dios ” (Romanos 15:13 Romanos 15:13Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
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, 19).

La inspiración divina mediante el Espíritu Santo

La Biblia también muestra que Dios inspira y guía a sus profetas y siervos mediante el poder del Espíritu Santo. Pedro afirmó que “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2da Pedro 1:21 2da Pedro 1:21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
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).

Pablo declaró que el plan de Dios había sido “revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu” (Efesios 3:5 Efesios 3:5misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
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), y que sus propias enseñanzas fueron inspiradas por el Espíritu (1ro Corintios 2:13 1ro Corintios 2:13lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
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). En 1ro Corintios 2:9-10 1ro Corintios 2:9-10 9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
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, Pablo explica que Dios nos ha revelado, a través del Espíritu Santo, las cosas que él ha preparado para aquellos que lo aman. Dios Padre es el Revelador, el mismo que trabaja por medio de su Espíritu en aquellos que le sirven.

Jesucristo les dijo a sus seguidores que el Espíritu Santo, el cual el Padre les enviaría, “os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26 Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
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). El Espíritu de Dios dentro de nosotros es lo que nos permite adquirir entendimiento y conocimiento espiritual. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:11-12).

Jesucristo tenía este entendimiento espiritual en abundancia. Se había profetizado que él, como el Mesías, tendría “espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno” (Isaías 11:2).

Lo que el Espíritu Santo no es

La perspectiva cristiana tradicional del Espíritu Santo lo presenta no solo como el poder de Dios, sino también como una tercera persona que junto al Padre y al Hijo conforman una Trinidad. Pero cuando la Biblia se toma al pie de la letra, se hace evidente que ella nunca lo presenta como una persona separada. Por el contrario, siempre lo presenta como un atributo o poder de Dios. Hay muchas escrituras que demuestran que el Espíritu Santo no es una persona divina. Por ejemplo, en ocasiones es descrito como un don (Hechos de los Apóstoles 10:45 Hechos de los Apóstoles 10:45Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
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; 1 Timoteo 4:14). Se nos dice que se puede apagar (1 Tesalonicenses 5:19), que se puede derramar  (Hechos de los Apóstoles 2:17 Hechos de los Apóstoles 2:17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños;
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; 10:45), y que podemos ser bautizados en él (Mateo 3:11 Mateo 3:11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
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). Se debe  avivar  dentro de nosotros (2 Timoteo 1:6), y también nos renueva  (Tito 3:5 Tito 3:5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
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). Estos ciertamente no son los atributos de una persona, sino del carácter y el poder de Dios.

Este Espíritu también es llamado “el Espíritu Santo prometido … [que] garantiza nuestra herencia … el Espíritu de sabiduría y de revelación” (Efesios 1:13-17 Efesios 1:13-17 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. 15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
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, Nueva Versión Internacional).

Este Espíritu no solo es el Espíritu de Dios el Padre; es también “el Espíritu de Cristo” (Romanos 8:9 Romanos 8:9Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
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; Filipenses 1:19 Filipenses 1:19Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación,
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; 1ra Pedro 1:11 1ra Pedro 1:11escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.
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). Mora dentro de los cristianos, guiándonos y permitiéndonos ser hijos de Dios.

En contraste con Dios el Padre y Jesucristo, quienes habitualmente son comparados con los seres humanos en cuanto a forma y figura, el Espíritu Santo habitualmente es representado de una manera completamente diferente. Se le describe como “paloma” (Mateo 3:16 Mateo 3:16Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
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; Marcos 1:10 Marcos 1:10Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.
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; Lucas 3:22 Lucas 3:22y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
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; Juan 1:32 Juan 1:32También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
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) y “lenguas de fuego” (Hechos de los Apóstoles 2:3 Hechos de los Apóstoles 2:3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
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). Jesucristo lo comparaba con “agua viva” (Juan 7:37-39 Juan 7:37-39 37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
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).

Hay incluso más evidencia de que el Espíritu Santo no es una persona, sino el poder divino de Dios. En Mateo 1:20 Mateo 1:20Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
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leemos que Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, Jesucristo le oraba continuamente a su Padre y se dirigía a él, no al Espíritu Santo (Mateo 10:32-33 Mateo 10:32-33 32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
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; 11:25-27; 12:50; 15:13; 16:17, 27; 18:10, 35). Él nunca habló del Espíritu Santo como si fuera su Padre.

Dios otorga a los cristianos ayuda divina por medio de su Espíritu

¿Qué hace el Espíritu Santo por nosotros como cristianos? Esta pregunta va al corazón mismo de nuestras creencias religiosas, porque sin el poder del Espíritu Santo de Dios no podemos tener una relación profunda y cercana con el Padre, ni tampoco podemos convertirnos en sus hijos. Si somos llamados hijos de Dios , es porque el Espíritu mora en nosotros (Romanos 8:14-17 Romanos 8:14-17 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
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).

Debemos entender lo que significa ser “guiado por el Espíritu”. El Espíritu de Dios no nos lleva, arrastra o empuja, sino que nos guía. No impide que pequemos, ni nos obliga a hacer lo correcto. Nos guía, pero debemos estar dispuestos a seguirlo.

¿Cómo nos guía el Espíritu de Dios? Veamos algunas maneras.

El Espíritu Santo nos mantiene en contacto con la mente de Dios

El Espíritu de Dios trabaja en nuestra mente. El apóstol Juan lo describe de esta manera: “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado” (1ra Juan 3:24 1ra Juan 3:24Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
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). Mediante el Espíritu de Dios, el cual él nos da, podemos ser influenciados por él para hacer el bien y obedecer sus mandamientos. Esto contrasta drásticamente con el mundo que nos rodea y con nuestra propia naturaleza, los cuales nos instan a hacer el mal.

El Espíritu de Dios también nos ayuda a comprender mejor su verdad. Cuando Jesús les prometió a los apóstoles que les enviaría el Espíritu, les dijo que este los guiaría “a toda la verdad” (Juan 16:13 Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
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).

El Espíritu de Dios nos inspira a tener mayor entendimiento de su Palabra, propósito y voluntad

Como leímos anteriormente, 1ro Corintios 2:9-11 1ro Corintios 2:9-11 9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
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nos dice: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu ; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino [mediante] el Espíritu de Dios”.

Sin el Espíritu de Dios, una persona no puede llegar a comprender la Palabra y la voluntad de Dios que han sido expresadas divinamente: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1ro Corintios 2:14 1ro Corintios 2:14Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
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).

El Espíritu de Dios “convence” a nuestra conciencia y nos ayuda a ver el pecado como realmente es

Hablando del Espíritu Santo, el cual les sería dado a sus seguidores después de su muerte y resurrección, Jesús dijo que “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8 Juan 16:8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
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). El Espíritu de Dios que mora en nosotros, trabajando junto con nuestra conciencia, nos ayuda a reconocer y evitar el pecado. La culpa que sentimos es legítima cuando proviene del reconocimiento del pecado.

El Espíritu Santo produce buenos frutos en nosotros

Tal como un manzano produce manzanas, el Espíritu de Dios produce un tipo particular de frutos en la vida de un cristiano. Pablo nombra los frutos que deben ser evidentes en quienes son guiados por el Espíritu de Dios: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gálatas 5:22-23, NVI).

Todos los aspectos de estos frutos son en sí mismos dignos de un estudio detallado, junto con un autoanálisis para ver hasta qué punto se manifiestan estas características en nuestras vidas.

El apóstol Pedro explica cómo es el proceso de crecer en madurez espiritual: “Su divino poder [el poder de Dios], al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda. Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.

“Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, los harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos.

“En cambio, el que no las tiene es tan corto de vista que ya ni ve, y se olvida de que ha sido limpiado de sus antiguos pecados. Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás, y se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2da Pedro 1:3-11 2da Pedro 1:3-11 3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 11 Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
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, NVI).

El Espíritu de Dios también nos consuela, alienta y ayuda

Jesús prometió enviarles a sus seguidores el Espíritu Santo como un “Consolador” (Juan 14:16 Juan 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
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). El verdadero consuelo y apoyo viene del Espíritu de Dios que mora en nosotros, y no debemos preocuparnos excesivamente de lo que pueda pasarnos. El Espíritu de Dios nos da la seguridad de que, sin importar lo que pase, todas las cosas ayudan para bien “a los que aman a Dios . . . a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28 Romanos 8:28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
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).

Esta seguridad proporciona una perspectiva de la vida que no es común en nuestro mundo. Sí, un cristiano puede desanimarse, pero por medio del Espíritu Santo puede comenzar a ver la vida de una manera distinta. Como se dijo anteriormente, la paz es otro fruto del Espíritu de Dios en la vida de un cristiano.

Vemos la maravillosa verdad de cómo y por qué Dios trabaja en nuestras vidas para transformarnos, ayudándonos a obedecerle y crecer en su camino mientras tenemos esta vida física. Su Espíritu Santo opera en nosotros para que podamos experimentar una transformación increíblemente inspiradora en el futuro, al regreso de Cristo.

Cómo recibir el Espíritu de Dios

El relato de los nuevos cristianos bautizados por Felipe en Samaria ilustra la importancia de la ceremonia de imposición de manos para recibir el Espíritu Santo.

Después del martirio de Esteban, la mayoría de los cristianos en Jerusalén huyeron de la ciudad por temor a Saulo (quien luego se convirtió en el apóstol Pablo).

“Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías. Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía. Muchos espíritus malignos fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados. Así que hubo mucha alegría en esa ciudad …

“Pero ahora la gente creyó el mensaje de Felipe sobre la Buena Noticia acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo. Como resultado, se bautizaron muchos hombres y mujeres …

“Cuando los apóstoles de Jerusalén oyeron que la gente de Samaria había aceptado el mensaje de Dios, enviaron a Pedro y a Juan allá. En cuanto ellos llegaron, oraron por los nuevos creyentes para que recibieran el Espíritu Santo. El Espíritu Santo todavía no había venido sobre ninguno de ellos porque solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron sus manos sobre esos creyentes, y recibieron el Espíritu Santo” (Hechos de los Apóstoles 8:4-8 Hechos de los Apóstoles 8:4-8 4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
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, 12, 14-17, NTV).

Aquí podemos ver el proceso que los primeros cristianos de la Iglesia establecieron para que los nuevos creyentes recibiesen el Espíritu Santo. A medida que una persona se convence  de la verdad de la Biblia y la necesidad del sacrificio expiatorio de Jesús, llega a ver la necesidad de bautizarse.

No obstante, el bautismo es solo una parte del proceso. Un individuo que ha sido bautizado debe luego recibir la imposición de manos por un ministro de Dios, como se explica claramente en el siguiente pasaje:

“… los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hechos de los Apóstoles 8:15-17 Hechos de los Apóstoles 8:15-17 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.
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). Note que estos cristianos ya habían sido bautizados, pero solo se les entregó el Espíritu Santo cuando los apóstoles impusieron sus manos sobre ellos.

“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hechos de los Apóstoles 19:5-6 Hechos de los Apóstoles 19:5-6 5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
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).

Pedro había predicado que aquellos que se arrepintiesen y fuesen bautizados recibirían el Espíritu Santo (Hechos de los Apóstoles 2:38 Hechos de los Apóstoles 2:38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
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). Pero, según estos ejemplos, vemos que el Espíritu Santo no le era dado automáticamente a la persona cuando se sumergía en el agua, sino solo después de que un ministro de Dios ponía sus manos sobre su cabeza y oraba para que el Espíritu Santo le fuese otorgado.

El poder para vivir una vida piadosa

Si comprendemos correctamente la verdad de las Escrituras en cuanto a que el Espíritu Santo es el poder de Dios que puede transformar nuestras vidas, nos servirá de ayuda para entender mejor su propósito y voluntad para nosotros.

Esta es también la clave para comprender plenamente el propósito y la intención del nuevo pacto. Dios no estableció el nuevo pacto para abolir sus leyes, las cuales son santas, justas y buenas (Romanos 7:12 Romanos 7:12De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
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), sino para remediar los defectos de las personas  (Hebreos 8:8 Hebreos 8:8Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;
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): la debilidad, la desobediencia y la falta de fe que son inherentes a todos nosotros y que nos llevan a pecar (Romanos 3:10-18 Romanos 3:10-18 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
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). A través de su Espíritu, Dios nos da la capacidad de desarrollar un carácter santo y justo, resistir la tentación y no dejarnos llevar por el pecado.

Con el Espíritu de Dios trabajando en nosotros, su maravillosa promesa del nuevo pacto en Jeremías 31:33-34 puede ser cumplida: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Eterno; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.

El recibir el Espíritu Santo le provee al cristiano el poder espiritual necesario para vivir una vida piadosa. Nos ayuda a tener la motivación y fortaleza que hace posible obedecer los mandamientos de Dios, tomar las decisiones correctas, vencer y perseverar (Romanos 5:5 Romanos 5:5y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
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; 8:26; 12:2; Filipenses 2:5 Filipenses 2:5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
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; 2da Pedro 1:3-4 2da Pedro 1:3-4 3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
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).

¡Cuán grande es nuestro Dios y Padre amoroso que ha hecho todas las cosas posibles a través de su hijo Jesucristo! (Mateo 19:26 Mateo 19:26Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.
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). Su obra dentro de nosotros es llevada a cabo a través del obsequio más maravilloso que se les ha hecho disponible a los seres humanos: el poder, amor y mente de Cristo a través del Espíritu de Dios que trabaja en nuestras vidas.  EC