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Carta del Presidente: 27 mayo 2020 - Sobre Pentecostés

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Carta del Presidente

27 mayo 2020 - Sobre Pentecostés

Para la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional, la Fiesta de Pentecostés 2020 celebra un hito histórico. En este día santo, hace 25 años, celebramos nuestros primeros servicios religiosos oficiales a lo largo de los Estados Unidos y en muchas congregaciones alrededor del mundo. Las palabras de Jesucristo resonaron fuertemente aquel día: “Edificaré mi iglesia; y las puertas de Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). ¡Qué momento tan glorioso para la Iglesia!

Poco antes de ese Pentecostés de 1995 tuvimos una conferencia con varios cientos de ministros en Indianápolis, Indiana (EE. UU.), en la cual declaramos y confirmamos nuestras creencias y establecimos el patrón de nuestro gobierno. No pudimos menos que notar cómo los acontecimientos que se desarrollaban en nuestra Iglesia calzaban con los festivales de Dios.

Nuestro éxodo coincidió con la Pascua y los Días de Panes sin Levadura. Nos fuimos porque nuestra iglesia anterior de repente retomó una estructura de creencias que habíamos abandonado hacía mucho tiempo. Tuvimos que dejar dolorosamente lo que era nuestro hogar espiritual y enfrentarnos a un futuro incierto. Nuestra fe fue puesta a prueba en ese momento crucial, pero Dios estaba con nosotros y no nos abandonó.

En las semanas transcurridas entre la Pascua y Pentecostés pudimos reorganizarnos y celebrar un nuevo comienzo. Hoy conmemoramos no solo el nacimiento de la Iglesia de Dios en el año 31 d. C., sino también el de la Iglesia de Dios Unida en 1995. Después de ese Pentecostés, nuestra Junta Directiva de Transición de nueve hombres inmediatamente puso manos a la obra.

En los salones y cocinas de nuestras casas, nuestra primera orden de trabajo fue pensar en nuestros hermanos. Primero organizamos campamentos de verano para nuestros jóvenes, que se llevaron a cabo unas cuantas semanas después. También organizamos la Fiesta de los Tabernáculos en nuevos lugares en todo el país y en todo el mundo. Establecimos relaciones con hermanos en situaciones similares en las Filipinas, Australia, Canadá, América del Sur, África y Europa. De hecho, ¡fue un tiempo muy emocionante!

En nuestros corazones, sabíamos que sobreviviríamos porque teníamos que volver a luchar la buena batalla de la fe que es la consecuencia de trabajar bajo presión. Nos comprometimos a proclamar la verdad del evangelio vigorosamente mediante cualquier medio posible, aunque en ese momento no teníamos ni literatura, ni revistas, ni folletos, y tampoco un sitio web. En ese momento el Internet estaba todavía en pañales.

Pronto alquilamos un espacio de oficina en Arcadia, California. Comenzamos a publicar un noticiero para los miembros llamado Nuevos Comienzos, mediante el cual manteníamos informada a la Iglesia. Durante el verano de 1995 apareció nuestro primer folleto de la Iglesia de Dios Unida ¿What Is Your Destiny? (cuya versión en es español es ¿Por qué existimos?). También aseguramos el sitio web www.ucg.org, que ahora se ha convertido en uno de los sitios religiosos virtuales más visitados del mundo. La revista Good News hizo su debut alrededor de la  Fiesta de Tabernáculos, con una circulación inicial de solo 20 000 copias.

A pesar del trauma del momento, lo que nos sostuvo fue el poder y el consuelo del Espíritu de Dios en nuestro medio. En diciembre de 1995 se celebró una gran conferencia de todos los ministros en Cincinnati, Ohio, donde se ratificaron nuestra Constitución y nuestros Reglamentos. Esto incluía nuestras Creencias Fundamentales. La Junta Directiva de Transición se convirtió en el Consejo de Ancianos, compuesto de 12 miembros, y se separaron los cargos de presidente de la Iglesia y director del Consejo. Se hizo mandatorio que tres puestos en el Consejo se llenaran con representantes de las áreas internacionales.

Ahora que cumplimos 25 años como organización, debemos hacer un balance de lo que hemos aprendido y lo que podemos transmitir a nuestros hijos y a la próxima generación. La mayor lección es aquella en la que nos enfocamos en Pentecostés y que fue expresada por el profeta Zacarías cuando describió el verdadero poder detrás de la reconstrucción del templo de Jerusalén. Fue en un momento en que el ánimo de la gente desfallecía: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho el Eterno de los ejércitos”  (Zacarías 4:6, énfasis agregado).

Es el Espíritu de Dios el que hace y hará posible todo el éxito que vemos. Además de poder, el Espíritu de Dios también produce amor, paz, paciencia y otros frutos necesarios. Nuestra fe ha sido probada mediante grandes dificultades, pero ese estrés es lo que nos hace fuertes. El valor solo se manifiesta por medio de la realidad y las pruebas. También aprendemos hemos aprendido que lo que se construye espiritualmente no es obra del hombre, sino de Dios.

Regocijémonos en este Día de Pentecostés que se centra en el Espíritu Santo y en la Iglesia que se encontrará con Jesucristo cuando él regrese. ¡Gracias por su fiel servicio!

En servicio a Cristo,

Víctor Kubik