Las otras bienaventuranzas
Usted ha leído sobre los “bienaventurados” en Mateo 5, y probablemente ha notado ciertas semejanzas con las bendiciones mencionadas para “el que venciere” en el libro de Apocalipsis. Pero ¿sabía que la Biblia está llena de menciones a los “bienaventurados”?
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Con toda seguridad identifica este conocido versículo como parte de las bienaventuranzas que Jesús pronunció al comenzar su sermón del monte. (Vea “Bienaventuranzas: Actitudes necesarias para estar en el Reino de Dios”, en nuestra edición de El Comunicado correspondiente a julio-agosto de 2024).
Otra serie de bienaventuranzas que llama mucho la atención es la que incluye las siete declaraciones de “bienaventu-
rado(s)” en el libro de Apocalipsis (1:3; 14:13; 16:15; 19:9; 20:6; 22:7, 14). En el capítulo 22 se exhorta al lector a guardar las palabras de la profecía de este libro de los tiempos del fin, porque “el tiempo está cerca” (v. 10). Además, en Apocalipsis 3:11, 22:7 y 22:12, Jesús dice “vengo pronto”.
Sin duda, es esencial que el cristiano estudie y ponga en práctica las “actitudes que debemos tener” descritas en estas dos secciones. Sin embargo, ¡muchos no sabemos cuántos versículos que mencionan “bienaventurado(s)” hay en el resto de la Biblia, de los cuales podemos aprender! Según e-Sword, en la Biblia Reina-Valera 1960 esta expresión aparece 85 veces, incluyendo las bienaventuranzas de Mateo 5 y las de Apocalipsis.
Un río de bendiciones
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos . . . en la ley del Eterno está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo . . .” (Salmos 1:1-3).
Toda mi vida he soñado con tener una propiedad junto a un río o un arroyo. Lo más cercano a ese sueño fue una casa que tuve, a un kilómetro y medio del río Arkansas. Este pasaje de Salmos me trae a la mente Génesis 2:10, donde se habla de “un río para regar el huerto”, que incluía el árbol de la vida. También me recuerda el futuro templo y el río descritos en Ezequiel 47. Este río, cuyo caudal fluirá hacia el oriente con tal fuerza que se hará más profundo a medida que avance, estará flanqueado por árboles en ambas riberas, y sus aguas sanarán todo lo que encuentren a su paso. Según Apocalipsis 22:1-2, en la nueva Tierra fluirá “un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que [saldrá] del trono de Dios y del Cordero . . . y a uno y a otro lado del río, [estará] el árbol de la vida . . . y las hojas del árbol [serán] para la sanidad de las naciones”. ¡La Biblia termina como comenzó: con un árbol de la vida y un río! ¡No veo la hora de disfrutar de este río por toda la eternidad!
La bendición de nuestro llamamiento
Uno de los significados más importantes de la fiesta santa de Pentecostés es que, por ahora, solo unas pocas personas están siendo llamadas para tener la oportunidad de la salvación como primicias de Dios, a fin de servir con Jesucristo cuando él regrese a reinar sobre la Tierra. ¡Dios el Padre lo ha escogido a usted personalmente! (Juan 6:44). Piense por un momento: ¡el Ser más poderoso del universo se ha fijado en usted y le ha ofrecido la oportunidad de servir junto a Cristo! Cada día, y de manera constante, debe responder con fe al llamamiento de Dios (Apocalipsis 17:14). En Lucas 10:23-24 leemos que Jesús, “volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; . . . muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”.
Bendición por guardar la Palabra de Dios
Lucas 11:28 describe un principio fundamental de lo que es ser cristiano: “¡Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan!”. El libro de Santiago expresa el mismo buen consejo, seguido de una magnífica promesa: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos . . . el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella . . . será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:22, 25).
Seremos juzgados por la manera en que practicamos y vivimos aquello que hemos tenido el privilegio de ver y oír. Lucas 12:37 nos advierte: “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando”. ¡Esto incluye los acontecimientos mundiales pero, en particular, nuestra propia condición espiritual!
El versículo 43 nos dice que siempre evaluemos si Cristo nos hallará “haciendo así” a su regreso: predicando las buenas nuevas al mundo y preparando a un pueblo que Dios llama a actuar según su mandato (Mateo 28:18-20). Recibir el Espíritu Santo no es compatible con una actitud de “solo tú y yo, Señor”. Todos conocemos hermanos que han llegado a concluir erróneamente que “el apóstol de Dios dijo que él terminó la obra, así que no nos queda nada por hacer sino prepararnos para casarnos con Cristo”. Cuando nos arrepentimos, nos bautizamos y recibimos el Espíritu Santo, somos incorporados en el único Cuerpo espiritual de Cristo, la Iglesia, para ser parte de su misión trascendental.
La bendición del perdón
Salmos 32:1 señala una de las mayores bendiciones al alcance de aquellos con quienes Dios está obrando ahora: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”. Cristo encarnó el sacrificio perfecto y, cuando el Padre nos mira, llenos de pecado pero esforzándonos por vencer, ve a Cristo, quien murió en nuestro lugar. Por eso, a continuación dice “bienaventurado el hombre a quien el Eterno no culpa de iniquidad” (v. 2). ¡Esto nos infunde paz y nos otorga una conciencia limpia!
Bienaventurados por creer
Jesús le dijo a Tomás: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29). Debemos seguir andando por fe y no por vista, hasta aquel día glorioso en el que seremos resucitados y veremos a Jesús cara a cara.
Conclusión
Hemos visto algunas de las muchas bendiciones mencionadas en las Escrituras. Para continuar su estudio bíblico, procure buscar todos los versículos que incluyen la palabra “bendición”. Necesitamos vivir las bienaventuranzas descritas en Mateo 5 y en Apocalipsis. Pero recordemos también “adoptar las actitudes” enseñadas por las muchas otras
bienaventuranzas que se hallan en las Escrituras. EC