El servicio militar y la guerra
Creemos que los mandamientos de Dios le prohíben al cristiano quitar la vida humana directa o indirectamente, y que portar armas es contrario a esta creencia fundamental. Por tanto, creemos que los cristianos no deben ocuparse voluntariamente en el servicio militar. Si se les ocupa en el servicio militar involuntariamente, creemos que deben negarse en conciencia a portar armas y, en la medida de lo posible, rehusar estar bajo la autoridad militar (Éxodo 20:13; Mateo 5:21-22; 1 Corintios 7:21-23; Hechos 5:29).
El camino de Dios es el camino del amor, del sacrificio y del dar (Romanos 12:1, 10). La enseñanza de Dios con respecto a que un ser humano pueda tomar la vida de otro está resumida en el sexto mandamiento que dice: “No matarás” (Éxodo 20:13). Cristo repitió un gran principio cuando dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39). Pablo dijo: “El amor no hace mal al prójimo” (Romanos 13:10).
Jesús declaró: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían . . .” (Juan 18:36). El Israel espiritual de Dios ya no está compuesto de las 12 tribus físicas. Personas de todas las naciones han sido injertadas en el Israel espiritual (Romanos 9:1-8) y son parte del Cuerpo espiritual de Cristo (Romanos 2:25-29). Como cristianos, hemos salido de las tinieblas y pasado del dominio de Satanás al poder del Reino de Dios (Hechos 26:28; Colosenses 1:11-13).
Ahora nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20). Debemos imitar las acciones de Jesús (1 Pedro 4:1, 1 Pedro 4:13-16). Cuando le insultaban, Cristo no respondía con insultos; cuando estaba sufriendo, no amenazaba. Padeció por hacer el bien y soportó con paciencia su dolor porque deseaba agradar a Dios (1 Pedro 2:19-24). También nos enseñó que enojarnos con un hermano nos puede conducir a pecar (Mateo 5:21-22). Debemos amar a nuestros enemigos y hacer el bien aun a aquellos que nos odian (vv. 43-44). No debemos vengarnos; la venganza le pertenece a Dios (Romanos 12:19).
Nuestra lucha como cristianos es espiritual (Efesios 6:10-20). No tenemos lucha contra carne y sangre (2 Corintios 10:3), sino contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:12). Debemos ser buenos soldados espirituales de Jesucristo (2 Timoteo 2:3-4). Este es nuestro llamamiento en esta vida. Como consecuencia, a veces nos vemos en situaciones en que entran en conflicto las leyes del hombre y las leyes del Dios todopoderoso. Cuando esto ocurre, un cristiano debe obedecer las leyes de Dios (Hechos 5:29; 1 Pedro 2:13-14).
En la mayoría de los países el establecimiento militar tiene sus propias leyes y reglamentos. Una persona que está bajo autoridad militar no tiene libertad para decidir qué hace y qué no hace. Lo más prudente para un cristiano es que evite ponerse en tal situación, ya que puede verse obligado a matar a otro ser humano. El apóstol Pablo nos exhorta a que no nos convirtamos en esclavos de los hombres (1 Corintios 7:23).
Por lo tanto, la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional, respalda la objeción de conciencia de sus miembros en cuanto al servicio militar y la guerra.