Al hombre le fascina la idea de que exista vida fuera de la Tierra. Queremos saber quiénes somos en realidad y si podemos encontrar algo o alguien parecido a nosotros en otro lugar. La Biblia nos revela que efectivamente existe la vida extraterrestre, pero no es lo que muchos suponen. Nos habla acerca de un ser espiritual “que habita la eternidad” (Isaías 57:15) y nos declara el maravilloso futuro que Dios tiene preparado para toda su creación.