Hay quienes afirman que la naturaleza humana es esencialmente buena y que, por lo tanto, tenemos razones válidas para confiar en nuestro juicio colectivo. Pero esta perspectiva no corresponde a la realidad. Entonces, ¿quién puede darnos una orientación correcta? A menos que exista un Ser Supremo que revele las verdaderas respuestas a los interrogantes sobre el bien y el mal, no tenemos dónde buscar ayuda.