¿Fue abolida la ley de Dios en el Nuevo Testamento?

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¿Fue abolida la ley de Dios en el Nuevo Testamento?

Si el sábado se hubiera abolido en el Nuevo Testamento, deberíamos encontrar numerosos pasajes en los que esto fuera evidente. Para negar uno de los Diez Mandamientos, no podríamos esperar otra cosa.

Jesús afirmó claramente: “Ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18 Mateo 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
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). En varios pasajes, incluso capítulos enteros del Nuevo Testamento, se nos muestra el propósito espiritual que había en prácticas tales como los sacrificios de animales y la adoración en el templo (Hebreos 7:11-19 Hebreos 7:11-19 [11] Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? [12] Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; [13] y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. [14] Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. [15] Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, [16] no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. [17] Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. [18] Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia [19] (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
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; Hebreos 8:1-6 Hebreos 8:1-6 [1] Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, [2] ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. [3] Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. [4] Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; [5] los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. [6] Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
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; Hebreos 9:1-15 Hebreos 9:1-15 [1] Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. [2] Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. [3] Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, [4] el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; [5] y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle. [6] Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; [7] pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; [8] dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. [9] Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, [10] ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. [11] Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, [12] y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. [13] Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, [14] ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? [15] Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
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; Hebreos 10:1-18 Hebreos 10:1-18 [1] Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. [2] De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. [3] Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; [4] porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. [5] Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. [6] Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. [7] Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. [8] Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), [9] y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. [10] En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. [11] Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; [12] pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, [13] de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; [14] porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. [15] Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: [16] Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, [17] añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. [18] Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
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).

La ley de Dios permanece. De todos los libros de la Biblia, los últimos que se escribieron fueron las epístolas de Juan (escritas entre los años 85 y 95) y el Apocalipsis (hacia el año 95). ¿Fueron abolidos los Diez Mandamientos en esa época? Permitamos que el apóstol mismo nos conteste: “En esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1Juan 2:3-4 Juan 2:3-4 [3] Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. [4] Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.
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).

Juan definió el pecado como la violación de la ley de Dios: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1ra Juan 3:4 1ra Juan 3:4Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.
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). Él sabía que la ley de Dios define nuestro amor por los demás y el amor por Dios: “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1Juan 5:2-3 Juan 5:2-3 [2] Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. [3] En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.
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).

La intención de la ley de Dios siempre ha sido el amor: “Este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio” (2 Juan 6).

El Apocalipsis, inspirado por Jesucristo mismo (Apocalipsis 1:1 Apocalipsis 1:1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
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), también realza la importancia de guardar los mandamientos de Dios. En el capítulo 12 leemos que poco antes del regreso de Jesús, Satanás tratará de destruir a los miembros de la Iglesia de Dios, “los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (v. 17).

En Apocalipsis 14:12 Apocalipsis 14:12Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
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los santos son descritos como “los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. La fe y la obediencia a los mandamientos de Dios van de la mano, como lo explicó el apóstol Pablo en Romanos 3:31 Romanos 3:31¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.
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En el último capítulo de la Biblia encontramos un mensaje final para la iglesia, de parte de Jesucristo: “‘Yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a cada uno según su obra . . . ¡Dichosos los que guardan sus Mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida, y entren por las puertas en la ciudad!’” (Apocalipsis 22:12 Apocalipsis 22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
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, 14, Nueva Reina-Valera).

Resulta claro que la ley de Dios no fue abolida en el Nuevo testamento.