Lo que creía y practicaba la iglesia primitiva

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Lo que creía y practicaba la iglesia primitiva

El libro de los Hechos es un registro histórico clave de lo que la iglesia primitiva creía y practicaba. Sus capítulos iniciales describen la fundación de la iglesia y sus comienzos; sus capítulos finales describen los viajes y los hechos del apóstol Pablo.

La concepción común de muchas iglesias en la actualidad es que Jesús vino para abolir las leyes del Antiguo Testamento y que Pablo enseñó que los cristianos ya no necesitaban guardarlas. Pero ¿qué revela el libro de los Hechos acerca del pensamiento y acción de la iglesia primitiva? ¿Respalda este concepto o nos muestra en verdad algo totalmente diferente? ¿Hubo conflicto entre la iglesia y las costumbres típicas de los judíos y lo que ellos practicaban en esa época con base en el Antiguo Testamento? Considere usted mismo las pruebas y saque su propia conclusión.

Hechos de los Apóstoles 2:1 Hechos de los Apóstoles 2:1Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
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—La iglesia del Nuevo Testamento comenzó de una manera milagrosa cuando los miembros estaban reunidos en la Fiesta de Pentecostés (también llamada la Fiesta de las Semanas o de las Primicias) de acuerdo con lo que Dios ordenó en Levítico 23:15-16 Levítico 23:15-16 15 Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. 16 Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.
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, Levítico 23:21 Levítico 23:21Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.
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y Deuteronomio 16:16 Deuteronomio 16:16Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
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).

Hechos de los Apóstoles 2:46 Hechos de los Apóstoles 2:46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
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—“Perseverando unánimes”, los primeros cristianos se reunían diariamente “en el templo”.

Hechos de los Apóstoles 5:19-20 Hechos de los Apóstoles 5:19-20 19 Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: 20 Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.
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—Después que los apóstoles fueron liberados de la prisión, un ángel les dijo que continuaran enseñando en el templo.

Hechos de los Apóstoles 5:21 Hechos de los Apóstoles 5:21Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos.
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, Hechos de los Apóstoles 5:25 Hechos de los Apóstoles 5:25Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo.
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, Hechos de los Apóstoles 5:42 Hechos de los Apóstoles 5:42Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.
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—Los apóstoles continuaron enseñando en el templo.

Hechos de los Apóstoles 5:32 Hechos de los Apóstoles 5:32Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.
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—Pedro enseñó que Dios da su santo Espíritu “a los que le obedecen”.

Hechos de los Apóstoles 6:7 Hechos de los Apóstoles 6:7Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
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—“Muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”. No veían contradicción entre el cristianismo y su papel como sacerdotes.

Hechos de los Apóstoles 7:1-53 Hechos de los Apóstoles 7:1-53 1 El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? 2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, 3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. 4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. 5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo. 6 Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años. 7 Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. 8 Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. 9 Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él, 10 y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. 11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos. 12 Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. 13 Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José. 14 Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas. 15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y también nuestros padres; 16 los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem. 17 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. 19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen. 20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. 21 Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo. 22 Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. 23 Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. 25 Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. 26 Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro? 27 Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28 ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? 29 Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. 30 Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 31 Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: 32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. 33 Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. 34 Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto. 35 A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. 37 Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis. 38 Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; 39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, 40 cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 41 Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron. 42 Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? 43 i ntes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia. 44 Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. 45 El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. 46 Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. 47 Mas Salomón le edificó casa; 48 si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: 49 El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? 50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas? 51 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. 52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; 53 vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.
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—Esteban explicó que Jesucristo y el cristianismo eran el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y un desenlace natural de lo que profetizaron las Escrituras del Antiguo Testamento.

Hechos de los Apóstoles 8:26-39 Hechos de los Apóstoles 8:26-39 26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. 33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.
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—Felipe le explicó al eunuco cómo Jesucristo había cumplido las profecías del Antiguo Testamento.

Hechos de los Apóstoles 9:20 Hechos de los Apóstoles 9:20En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
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—Inmediatamente después de su milagrosa conversión, Pablo “predicaba a Cristo en las sinagogas” de Damasco.

Hechos de los Apóstoles 10:14 Hechos de los Apóstoles 10:14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
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—Una década después de la crucifixión y resurrección de Jesús, Pedro dijo: “Ninguna cosa común o inmunda he comido jamás”. Obviamente él continuaba obedeciendo las leyes de Dios con respecto a las carnes limpias e inmundas que encontramos en Levítico 11 y Deuteronomio 14. (Si desea profundizar más en el significado de este pasaje, no vacile en solicitar nuestra publicación ¿Es toda carne propia para alimento? O si lo desea, puede descargarla directamente de nuestro portal en Internet.)

Hechos de los Apóstoles 11:8 Hechos de los Apóstoles 11:8Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.
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—Al relatar lo que había sucedido, Pedro dijo: “Ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca”.

Hechos de los Apóstoles 13:5 Hechos de los Apóstoles 13:5Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.
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—En Salamina, en Chipre, Pablo y Bernabé “anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos”.

Hechos de los Apóstoles 13:14-41 Hechos de los Apóstoles 13:14-41 14 Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. 15 Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. 16 Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: 17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. 18 Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; 19 y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. 20 Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21 Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. 22 Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. 23 De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. 24 Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies. 26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. 28 Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. 29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30 Mas Dios le levantó de los muertos. 31 Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. 34 Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David. 35 Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción. 36 Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. 37 Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. 38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree. 40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas: 41 Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; Porque yo hago una obra en vuestros días, Obra que no creeréis, si alguien os la contare.
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—En Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé enseñaron en la sinagoga el sábado, explicando con las Escrituras del Antiguo Testamento que Jesús era el Mesías profetizado y el Hijo de Dios.

Hechos de los Apóstoles 13:42 Hechos de los Apóstoles 13:42Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.
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—Al concluir el servicio en la sinagoga, “los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo [sábado] les hablasen de estas cosas”. Si el sábado fue abolido, Pablo y Bernabé perdieron una valiosa oportunidad para explicarles a los gentiles que podían seguirles enseñando el día siguiente, el domingo, o cualquier otro día. En lugar de eso, ¡se reunieron el sábado siguiente!

Hechos de los Apóstoles 13:44 Hechos de los Apóstoles 13:44El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.
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—“El siguiente día de reposo [sábado] se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” enseñada por Pablo y Bernabé. En todas las demás menciones que se hace acerca de la enseñanza de Pablo en el sábado, no existe ni el menor indicio de que no existiera la necesidad de guardar el sábado como está ordenado, ni mucho menos de que debían reunirse el domingo.

Hechos de los Apóstoles 14:1 Hechos de los Apóstoles 14:1Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.
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—Pablo y Bernabé enseñaron en la sinagoga en Iconio.

Hechos de los Apóstoles 15:20-21 Hechos de los Apóstoles 15:20-21 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. 21 Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.
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—Al concluir la conferencia en Jerusalén acerca del asunto de la circuncisión, la iglesia formuló ciertas regulaciones a fin de que los cristianos gentiles pudieran reunirse en las sinagogas con los judíos, donde “desde tiempos antiguos Moisés siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas todos los sábados” (NVI). (Si desea profundizar más al respecto, por favor vea el recuadro de la página 116: “¿Qué se decidió en la conferencia de Jerusalén?”)

Hechos de los Apóstoles 16:13 Hechos de los Apóstoles 16:13Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.
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—En Filipos, Pablo se reunió con los judíos el sábado junto a un río y les enseñó acerca de Jesucristo.

Hechos de los Apóstoles 17:1-3 Hechos de los Apóstoles 17:1-3 1 Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. 2 Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, 3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.
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—En Tesalónica, Pablo, “como acostumbraba”, fue a la sinagoga y “por tres días de reposo discutió con ellos” con base en las Escrituras.

Hechos de los Apóstoles 17:10-11 Hechos de los Apóstoles 17:10-11 10 Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. 11 Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
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—En Berea, Pablo y Silas “entraron en la sinagoga de los judíos” y les enseñaron. Ellos “recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras [el Antiguo Testamento] para ver si estas cosas eran así”.

Hechos de los Apóstoles 17:17 Hechos de los Apóstoles 17:17Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.
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—En Atenas, Pablo discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos.

Hechos de los Apóstoles 18:4 Hechos de los Apóstoles 18:4Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.
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—En Corinto, Pablo “discutía en la sinagoga todos los días de reposo [sábados], y persuadía a judíos y a griegos”.

Hechos de los Apóstoles 18:19 Hechos de los Apóstoles 18:19Y llegó a Efeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,
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—En Éfeso, Pablo, “entrando en la sinagoga, discutía con los judíos”.

Hechos de los Apóstoles 18:21 Hechos de los Apóstoles 18:21sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso.
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—Al irse de Éfeso, Pablo dijo: “Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene”, de acuerdo con el mandamiento de Dios en Deuteronomio 16:16 Deuteronomio 16:16Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
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.

Hechos de los Apóstoles 19:8 Hechos de los Apóstoles 19:8Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.
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—Después de regresar a Éfeso, “entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses”.

Hechos de los Apóstoles 20:6 Hechos de los Apóstoles 20:6Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.
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—Pablo y su grupo, “pasados los días de los panes sin levadura”, navegaron de Filipos. Esta es una de las fiestas ordenadas por Dios en Levítico 23:6 Levítico 23:6Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura.
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y Deuteronomio 16:16 Deuteronomio 16:16Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
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).

Hechos de los Apóstoles 20:16 Hechos de los Apóstoles 20:16Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Efeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.
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—Pablo cambió sus planes de viaje porque “se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén”. Pentecostés es otra de las fiestas de Dios.

Hechos de los Apóstoles 21:20 Hechos de los Apóstoles 21:20Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.
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—En Jerusalén, los ancianos le dijeron a Pablo: “Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído [en Jesucristo]; y todos son celosos por la ley”. Ellos no veían ninguna contradicción entre el cristianismo y las leyes que siempre habían obedecido.

Hechos de los Apóstoles 21:21-26 Hechos de los Apóstoles 21:21-26 21 Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres. 22 ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido. 23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. 24 Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación. 26 Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.
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—Para desmentir falsas acusaciones en el sentido de que él enseñaba en contra de la ley, y mostrar que de hecho andaba “ordenadamente, guardando la ley”, Pablo se reunió con varios hombres para el rito de purificación en el templo y pagó todos sus gastos de los ritos y las ofrendas.

Hechos de los Apóstoles 24:14 Hechos de los Apóstoles 24:14Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;
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—Pablo compareció delante del gobernador romano Félix, afirmando que servía al Dios de sus padres, “creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas [el Antiguo Testamento] están escritas”.

Hechos de los Apóstoles 25:8 Hechos de los Apóstoles 25:8alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada.
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—Al presentarse delante del gobernador romano Festo, Pablo dijo: “Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada”.

Hechos de los Apóstoles 27:9 Hechos de los Apóstoles 27:9Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba,
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—Lucas anota que navegar en el mar Mediterráneo a finales del otoño era peligroso “por haber pasado ya el ayuno”, refiriéndose con esto al Día de Expiación, una de las fiestas de Dios (Levítico 23:27 Levítico 23:27A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.
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).

Hechos de los Apóstoles 28:17 Hechos de los Apóstoles 28:17Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos;
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—Hablando de los judíos en Roma, donde ahora estaba prisionero, Pablo les dijo: “Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres . . .”.

El registro del libro de los Hechos no podría ser más claro. ¡Pablo y la iglesia primitiva no estaban en contra de las leyes del Antiguo Testamento!