Antiguos documentos corroboran el día de la crucifixión

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Antiguos documentos corroboran el día de la crucifixión

¿Sabía usted que existen más pruebas históricas que respaldan el concepto de una crucifixión en día miércoles? Aunque en los primeros siglos del cristianismo esta perspectiva era minoritaria y se oponía a las enseñanzas predominantes de la iglesia romana, algunos documentos históricos indican que hubo una Pascua el martes por la noche, una crucifixión el miércoles en la tarde y una resurrección el sábado a la puesta del sol.

Alrededor del año 200 d.C., un documento llamado Didascalia Apostolorum, que supuestamente contenía enseñanzas de los apóstoles, menciona que la última Pascua que Jesucristo celebró con sus discípulos se llevó a cabo un martes por la noche. Cabe aclarar que el tiempo a que se alude en este documento corresponde al método bíblico de contar los días; es decir, el primer día de la semana era domingo y los días comenzaban a la puesta del sol.

Este documento afirma: “Porque después de comer la Pascua en el tercer día de la semana [el martes] al atardecer, nos dirigimos al monte de los Olivos; y durante esa noche arrestaron a nuestro Señor Jesús. Y al día siguiente, que era el cuarto día de la semana [miércoles], él permaneció bajo custodia en la casa del sumo sacerdote Caifás”.

Paradójicamente, el texto prosigue relatando que Jesús fue crucificado un viernes, lo que pone en evidencia la confusión que existía en cuanto a las fechas, porque el texto bíblico claramente demuestra que fue crucificado el día siguiente a la cena pascual. No obstante, el documento comprueba que en ese tiempo, para algunos era un hecho que la Pascua había ocurrido un martes al atardecer, lo que lógicamente sitúa la crucifixión al día siguiente, es decir, el miércoles.

Epifanio (367-403 d.C.), obispo de Salamis, escribió que “el miércoles y el jueves son días de ayuno hasta la hora novena, porque al comienzo del miércoles el Señor fue arrestado y el viernes fue crucificado”. Como podemos ver, aun cuando la opinión predominante sostenía que el día de la crucifixión era el viernes, se sabía que el día del arresto de Jesús era un miércoles. (Recordemos que en una semana basada en días calculados de tarde a tarde, el miércoles—es decir, el cuarto día de la semana—había comenzado a la puesta del sol del martes.)

Ya en el siglo quinto la celebración del Domingo de Pascua se había difundido ampliamente. Sin embargo, un historiador eclesiástico de ese tiempo, llamado Sócrates, en una sección de su historia titulada “Diferencias de uso en cuanto a la Pascua”, mencionó que algunos cristianos celebraban la resurrección en sábado en lugar del domingo. Lo explicó así: “De hecho, en el oriente otros celebraban aquella fiesta en el sábado”.

El obispo Gregorio de Tours (538-594), aun cuando creía en una resurrección dominical, reconocía que muchos creían que Jesús había resucitado el séptimo día de la semana. Lo dijo así: “Según nuestras creencias, la resurrección del Señor ocurrió en el primer día y no en el séptimo día como muchos opinan”.

Así, en lugar de una aceptación unánime a favor de la cronología de Viernes Santo-Domingo de Resurrección, ya en los primeros siglos existía confusión en cuanto a la fecha de la crucifixión de Jesús. Por otra parte, estos registros históricos muestran que durante ese período una minoría de cristianos sí comprendía la cronología bíblica de una Pascua el martes, una crucifixión el miércoles y una resurrección el sábado por la tarde.