Resiliencia, la capacidad de superar los desafíos

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Resiliencia, la capacidad de superar los desafíos

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Una vida feliz y plena no depende de la ausencia de experiencias adversas, sino de cómo respondemos ante este tipo de situaciones y cuánto logramos crecer a través de ellas.

Una analogía básica que podemos utilizar es la  de la restauración de los huesos de nuestro cuerpo. En el sistema óseo, los huesos son capaces de reparar sus fracturas y lesiones, volviendo, con el paso del tiempo a su estado original. Así también los seres humanos podemos ser capaces de sobreponernos a las circunstancias difíciles de la vida, superar los desafíos y aprender lecciones.

En psicología, esta capacidad de afrontamiento, recibe el nombre de Resiliencia.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13 Filipenses 4:13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×

Este término tiene su origen en la física y se define como la cantidad de energía que puede absorber un material, cuando se le somete a una carga excesiva, pudiendo resistir altas presiones recobrando su forma original.  

La resiliencia, es la capacidad  del ser humano que le permite superar la adversidad y aprender de ella.Esta capacidad le permite a una persona contar con mayores recursos para afrontar el futuro, destacando las fortalezas por sobre las limitaciones.

Autorreflexión, una buena herramienta para conocerte.

Es saludable que conozcas tus propias virtudes y fortalezas, que reconozcas también tus debilidades y que fomentes tus talentos logrando expresarlos.Considérate valioso y aprende de los errores de forma positiva. Aprende a pedir ayuda y a darte cuenta de cuáles son los momentos en que necesitas el apoyo de otra persona.

En momentos de adversidad podemos descubrir nuestro liderazgo personal, descubriendo los talentos y habilidades que desarrollamos de forma natural y que nos ayudan a superar esas situaciones difíciles. De esta forma también podemos potenciar aquellas aptitudes y ponerlas al servicio de otros.

Tomar responsabilidades, proponernos objetivos y lograrlos es algo que realmente  motiva, alienta y mejora nuestra autoestima. Podemos  además ayudar a otros, al tiempo que descubrimos nuestras habilidades sirviendo al prójimo.

Relaciónate, descubre tus fortalezas y compártelas.

La capacidad de ser resiliente está ligada a la interacción que tienes con tu entorno y a las relaciones que tienes con aquellas personas que te rodean.

Las relaciones de amistad y el contacto con otros son muy importantes para hacer frente a los momentos difíciles. Contar con personas en las que puedes confiar y obtener apoyo cuando sientes que todo está mal es realmente alentador.Todos necesitamos desarrollar y mantener amistades de manera activa. Al poner esto en práctica mejoramos nuestra autoestima y nos convertimos en mejores personas.

Nuestra familia es también un factor protector de gran importancia. Las buenas relaciones familiares cuidan nuestras emociones y nos ayudan a ser más resilientes. Estudios realizados por psicólogos confirman que la familia, sigue siendo el grupo social que ofrece más seguridad y equilibrio emocional a niños y adolescentes. El amor es, lejos, el ingrediente clave para el éxito de cualquier familia. Si sus miembros se aman, serán más tolerantes y estarán dispuestos a apoyarse mutuamente. Confiar en nuestra familia será siempre un elemento a nuestro favor.

Nuestra resiliencia Espiritual

Además de nuestra familia y amigos,tenemos a Dios y Su Palabra. La Biblia es nuestro mayor y mejor apoyo en momentos de adversidad; nos brinda consuelo, consejos y la corrección necesaria en los momentos precisos.

En la Biblia, podemos encontrar  numerosos ejemplos de Resiliencia; Abraham, el padre de la fe, esperó durante años por su hijo Isaac y recibió las promesas de parte de Dios (Génesis 21:22 Génesis 21:22Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.
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). Un segundo caso lo vemos en la historia de José, el joven que fue vendido como esclavo por sus hermanos y con el paso del tiempo llegó a ser muy poderoso como primer ministro de Egipto (Génesis 41:41 Génesis 41:41Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
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). Un tercer caso es Job,varón perfecto y temeroso de Dios, pasó por muchas pruebas, pero al final de ellas fue perfeccionado y  Dios le  restauró todas sus riquezas y le dio nuevos hijos (Job 42:10 Job 42:10Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
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).

Más tarde, el apóstol Pablo escribió a los hermanos en Corinto: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2do Corintios 12:10 2do Corintios 12:10Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
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).

Dios quiere que tengamos la fortaleza que proviene de Él, quiere que aprendamos y obtengamos lecciones de los desafíos que enfrentamos y podamos crecer a través de ellos.

Dios nos ayuda a ser resilientes

La resiliencia puede ser innata o adquirida.  Existen personas que parecen traer desde su nacimiento cierta capacidad para tolerar las frustraciones y dificultades de forma positiva,  saliendo airosas y fortalecidas después de haberlas vivido. Pero también existe la posibilidad de desarrollar  e incorporar en nuestra vida este tipo de recursos personales.Tenemos a Dios en nuestras vidas y Él nos entrega herramientas para enfrentar cualquier desafío. Sólo debemos tener la determinación de buscar y crear una relación cercana y genuina con Dios, una relación que se vuelve íntima a través de la oración, el ayuno, la meditación y el estudio.

El proceso resiliente es similar a la creación de una perla dentro de una ostra. Cuando un granito de arena entra en su interior, la ostra segrega nácar para defenderse, de manera que el pequeño grano de arena va recubriéndose poco a poco del nácar secretado. El  resultado es la formación de una joya brillante y preciosa llamada “perla”.

¡Asegurémonos de encontrar y compartir la maravillosa habilidad de resiliencia que Dios nos ha entregado!