Pentecostés: El Poder de Dios en su vida

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¿Está atrapado en la rutina de este mundo? Cristo le ofrece un poder capaz de cambiar su vida.

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DARRIS:

Imagínese que se encuentra en la iglesia; la temperatura baja de repente, una corriente súbita de aire entra por las ventanas.

Los papeles vuelan por todas partes; usted ve que en el salón ahora hay chispas y fuego en forma de lenguas, que titilan sobre las cabezas de todos los presentes.

Todos miran a su alrededor, Estupefactos.

Nadie jamás ha visto cosa semejante.  Las personas comienzan a hablar en otros idiomas, como francés, alemán o español.  De repente, hay un estallido de emoción y asombro ante este suceso extraño y a la vez milagroso.

En el libro de los Hechos se describe algo semejante ocurrido en el día de Pentecostés, una de las Fiestas Santas de Dios.  ¿Qué nos enseña este acontecimiento sobre el propósito de Dios para usted?  En realidad, este evento es clave para poder entender el evangelio del Reino de Dios.

Manténgase en sintonía en “Beyond Today” en donde se revelará el significado de “Pentecostés: el poder de Dios en su vida”.

PRESENTADOR:

Con ustedes, Darris McNeely y sus invitados, quienes nos ayudarán a comprender nuestro futuro en este programa de “BeyondToday”

DARRIS:

Dios espera que cambiemos.  Sin embargo, no espera que lo hagamos solos.  Tampoco espera que nos apoyemos en técnicas e ideas de autoayuda.  Dios desea que vivamos vidas exitosas y positivas y nos promete la ayuda que necesitamos para transformar nuestras vidas a fin de que sean dinámicas y felices —cosa que deseamos pero que, con frecuencia, nos parece algo tan inalcanzable

Los dramáticos acontecimientos de Pentecostés registrados en Hechos capítulo 2, incluyendo las lenguas de fuego que descendieron sobre la congregación, nos señalan la forma a través de la cual podemos lograr cambios, pero cambios más críticos y duraderos de aquellos  que conducen a la vida eterna en el Reino de Dios.

Veamos qué dijo Jesucristo sobre aquello que provocaría este cambio, y qué resultados produjo en la vida de uno de sus seguidores.

Jesucristo prometió a sus discípulos la ayuda que necesitarían para vivir vidas transformadas.  Les dijo: “El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26)

La noche antes de su muerte, Cristo reveló la promesa del Espíritu Santo. 

Y muchas veces, Jesús les dijo a sus seguidores claramente que su muerte, resurrección y ascensión eran necesarias para que “el Consolador”, como él lo llamó, viniera a ellos.

Este poder, este Espíritu, sería el medio por el cual podrían vencer el mundo, tal como él lo había vencido.

Esa noche ocurrieron cosas dramáticas.  Los líderes religiosos conspiraban.  Las multitudes que seguían a Jesús clamaban por un cambio y entre sus discípulos más cercanos la tensión ya se estaba haciendo evidente.

Cristo los alentó de nuevo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Juan 14:27)

A continuación, y quizás en la que sería la declaración más profunda de aquella noche, Cristo les dijo que se iría, pero volvería.

Dijo: “Voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28).  Uno de los discípulos que estaba escuchando en esa noche tan solemne, iba a ser un ejemplo de la transformación venidera.  Era el apóstol Pedro.  Pedro se hundiría en las profundidades de la desesperanza y luego se recuperaría y ayudaría a guiar el comienzo más importante en la historia: el comienzo de la Iglesia que Cristo prometió edificar.

Pedro se pondría en pie ante la multitud y daría un sermón muy poderoso y elocuente.

En Hechos 2 vemos que Pedro hizo precisamente eso.  Se levantó de en medio de los discípulos y predicó un mensaje inspirado a miles de personas que estaban atónitas al ver a los discípulos hablar en muchos idiomas.

Los judíos que se hallaban cerca viendo esto pensaron que los discípulos estaban ebrios.  Pero Pedro dijo:

“Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.  Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que [son apenas las nueve de la mañana]”(Hechos 2 : 14 – 15)

No es sorprendente que Pedro haya dado este sermón; después de todo, él era un líder entre los discípulos y siempre tenía algo que decir cuando sus compañeros callaban.  Sin embargo, semanas antes, la noche en que Cristo fue arrestado por las autoridades romanas, Pedro había actuado de manera muy cobarde; tanto así, que cualquier otro hombre probablemente se hubiera sumido en la depresión y el remordimiento.

Esta acción, en el momento más crucial en la vida terrenal de Cristo, finalmente sacaría a la luz la vida tan carente de propósito que Pedro había estado viviendo.  Esta es una gran lección para usted y para mí.

Usted ve, Dios se preocupa tanto de que tengamos éxito que nos “lleva en sus brazos” más de lo que nos percatamos y Dios llevó a Pedro en sus brazos en esa ocasión. 

Cristo predijo que Pedro, también llamado Simón, lo traicionaría cuando la presión se hiciera sentir.  Pocas horas antes de que ello ocurriera, Jesús le dijo: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”(Lucas 22 : 31 – 32)

Notemos lo que Pedro le responde a Cristo:

“Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte”

Pero Cristo le dijo, de manera concluyente:

“Te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces”(Lucas 22: 31 – 34)

Son palabras bastante fuertes, pero ¿saben?: lo que predijo Cristo efectivamente aconteció.  Luego que  Cristo fuera arrestado y mientras lo zarandeaban entre las autoridades judías y romanas, Pedro, quién lo seguía de cerca, hizo exactamente como Cristo predijo.

Pedro estaba sentado alrededor de una fogata, en el patio, de la casa del sumo sacerdote.  Allí había una joven; que lo reconoció como uno de los seguidores de Cristo.

Ella dijo: “También éste estaba con él”

Pedro se apresuró a responder: “Mujer, no lo conozco”.

Poco después se oyó la voz de otro de los presentes en la fogata, quien dijo: “Tú también eres de ellos”.

Una vez más, Pedro negó vehementemente que fuera discípulo de Jesús.  Dijo: “¡Hombre, no lo soy!”.

Transcurrió como una hora.  La interrogación de Jesús continuaba en la casa, probablemente ante los ojos de Pedro y los demás.

Otro hombre vio a Pedro ahí sentado y lo señaló, diciendo: “Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo”.

Vemos que por última vez Pedro se levanta y niega la acusación, gritando: “¡Hombre, no sé lo que dices!”.(Lucas 22: 56 – 60)

Y en ese instante, desde el interior de la casa, Cristo escuchó el canto del gallo, se volvió, vio a Pedro y en esa mirada, en ese instante, el mundo de Pedro se vino abajo.

¿Puede usted imaginarse a su Salvador volviéndose y mirándolo así?

Pedro quedó al descubierto tal cual era; fue humillado en la presencia del hombre cuya admiración y estima significaban para él mucho más que las de cualquier otra persona.

Por más de tres años Pedro había buscado la aprobación y amistad de Cristo.  Él se había esforzado por  demostrar que era digno del respeto de Cristo, pero jamás había visto realmente su propia debilidad como una vulnerabilidad y esta experiencia las hizo aflorar.  Dice que Pedro salió y que lloró amargamente. 

Lo que pasó después demostraría que esto iba a ser (y de hecho, así lo fue) un punto de retorno en la vida de Pedro.  Él comenzaría a cambiar y se convertiría en una persona distinta.  El poder del Espíritu Santo podría cambiar su vida. Este mismo poder que transformó a Pedro y a los discípulos está a su disposición hoy.  Es el poder que Cristo prometió que vendría.  Usted también puede tener ese poder en su vida.

Usted ve, la historia de cómo su vida puede cambiar al estar en contacto más íntimo con Jesucristo se encuentra en una herramienta gratuita de estudio que les estamos ofreciendo en este programa llamada “La iglesia que edificó Jesucristo”.  Jesucristo es la cabeza del edificio espiritual que él guía hoy.  Usted puede ser parte de esa Iglesia y de lo que Cristo está haciendo con cada persona que añade.  Pero no dé por sentado que usted conoce todo lo que tiene que ver con esa Iglesia.  Esta herramienta de estudio le mostrará una senda hacia la transformación personal como ninguna otra imaginable.  Le hablaré un poco al respecto más adelante en este programa y usted puede solicitarla cuando así lo desee, ahora o después del programa.

Pedro había negado a Cristo tres veces y estaba destrozado, mas no del todo quebrantado.  ¿Y usted?  ¿Se ha desanimado alguna vez por la forma que usted es?, o ¿se ha deprimido porque la vida no lo ha tratado bien le ha lanzado algo y no puede superarlo?  ¿O ha estado usted lastimado emocionalmente y no halla el camino para seguir adelante?  Claro que sí.  Y aun si respondió negativamente a todas esas preguntas, no piense que jamás ha de estar así.  Todos podemos hallarnos en el lugar de Pedro.

La clave del éxito es saber cómo hallar el camino de regreso.

¿Se acuerda de lo que Cristo le dijo a Pedro?  Le dijo: “Una vez vuelto, confirma a tus hermanos”(Lucas 22: 32).  Y efectivamente, Pedro, volvió a Cristo.  Cristo alentó a Pedro a apacentar sus ovejas.  Pedro finalmente entendió.  Se vio a sí mismo como Cristo lo veía, enmendó su camino y llegó a ser capaz de fortalecer a las personas que batallaban con la vida, al igual que él.

Pedro se puso en pie con los once apóstoles y les pidió a los presentes que escuchasen atentamente a sus palabras.

Los discípulos, que ahora podían hablar en otros idiomas y estaban emocionadísimos por lo que ocurría, no estaban bajo los efectos del alcohol.

Esta escena en Jerusalén, registrada en el libro de los Hechos, fue predicha por el profeta Joel, quien escribió que Dios derramaría su Espíritu sobre la humanidad.(Joel 2:28)    El resultado sería una forma de vivir inspirada en personas de toda edad.  Hombres y mujeres de todas las épocas tendrían la oportunidad de invocar a Dios en espíritu y en verdad.  El Espíritu de Dios, lleno de poder, amor y dominio propio, produciría una forma clara de pensar para enriquecer la vida y ayudaría a crear una vida según el propósito de Dios: una vida moldeada y formada a imagen de Cristo.

La multitud que estaba escuchando se sorprendió al escuchar que Jesús de Nazaret, a quien ellos habían visto y oído, era el enviado de Dios para mostrarles no solamente al Padre, sino cómo vivir como hijos suyos.  Los que habían visto a Cristo enseñar a las multitudes, sanar a los enfermos y a los lisiados, dar órdenes a los malos espíritus para que abandonaran a los que estaban mentalmente atormentados, ahora se enteraban de que habían visto a Dios caminar entre ellos.

El mensaje de Pedro esa mañana estaba lleno de esperanza.  Este mensaje declaraba que Dios podía restaurar los años perdidos, y por tal razón, Pedro fue inspirado a citar a un profeta de la antigua Israel.

El don del Espíritu Santo es una promesa de Dios de que él otorgará la ayuda para recuperarse de los estragos del pecado y sus consecuencias destructivas.

El ejemplo y las enseñanzas de Jesús revelan un camino de vida lleno de gozo.  Este camino nos muestra cómo vivir ante Dios y entre las personas.  Muestra la única forma de construir una relación sólida con Dios.  ¿Y usted?  ¿Está usted realmente dispuesto a abandonar la forma en la que ha estado viviendo?  ¿Está listo para cambiar?  ¿Ha llegado usted al punto de estar listo para volver a aprender un camino distinto?

El mensaje de Pedro produjo en muchos de los presentes intranquilidad y preocupación. Los hizo pensar y darse cuenta finalmente de cuán gravemente erradas eran sus vidas.  No eran distintos de nosotros al percibir que había un gran vacío en sus vidas que tenían que llenar con gozo, esperanza y propósito.  Aquel mensaje les había mostrado por primera vez un camino para evitar las pequeñas trampas en la vida que llevaban.  Por primera vez escuchaban palabras que tenían sentido. Ahora podían aferrarse a un mensaje positivo que podía estructurar el resto de sus vidas, pero había llegado el momento para que todos decidieran y actuaran. Este momento fue semejante al que experimentó Pedro la noche que negó conocer a Cristo y éste volvió la cabeza y fijó en Pedro su penetrante mirada, impactándolo profundamente. 

 

El momento de la verdad había llegado, y Pedro dijo: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”.

Cuando estas palabras penetraron las mentes de los presentes, ellos se compungieron de corazón “y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: ´Varones hermanos, ¿qué haremos?’”. (Hechos 2:37)

Esta pregunta fue equivalente a la mirada que Cristo le dirigió a Pedro la noche que éste lo traicionó.  Cristo también lo observa a usted con una mirada imposible de esquivar.  ¿Qué hará?  Pedro los tenía en el puño,  les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del espíritu santo.  Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2: 38 – 39)

La Iglesia comenzó en esta Fiesta Santa, en esta festividad llamada Pentecostés.  Dios comenzó a darles su  poderoso Espíritu Santo a quienes estaban dispuestos a cambiar, mirar  a Cristo a los ojos y reconocer: “Soy un pecador”.   Este es el comienzo de la transformación capaz de producir la calidad de vida que representa el Reino de Dios.

Dios nos extiende una promesa: es la promesa de un poder que transforma; el poder de su Santo Espíritu.  Uno puede recibir el don del Espíritu Santo, un poder transformador que nos faculta para lidiar con todos los retos de la vida diaria.  Esa promesa comienza con un anhelo de cambiar la forma en la que vivimos.  ¿Lo puede hacer?  ¿Puede cambiar sus hábitos?  ¿Podrá llegar a entender que su vida, por honesta, sincera y buena que sea, todavía es insuficiente?

La verdad es que ninguno de nosotros ha alcanzado el nivel de justicia ni la piadosa forma de vivir que Pedro enseñaba a las personas.

Para recibir este Espíritu, usted debe arrepentirse, lo cual significa que debe cambiar y adoptar un modo de vida basado en la ley de Dios y el ejemplo de Jesús.  Dicho proceso comienza en su interior y va venciendo los deseos del yo y los intereses personales que ocupan espacio y sofocan la vida enfocada en  Dios.

He aquí el reto suyo: Cristo lo está mirando a usted tal como miró a Pedro, y sus ojos le piden que lo siga, que se convierta en su discípulo y que desee fervientemente seguir sus pisadas, haciendo lo que él enseñó y practicó.  Esta es la oportunidad para cambiar su vida, la oportunidad para escaparse de la rutina diaria que nos ata a un mundo que ha ignorado la petición de Cristo.  Él quiere ofrecernos una nueva vida, basada en un camino infalible y comprobado que sí funciona.  Ese camino está basado en la ley eterna de Dios.

El recibir esta mirada de Cristo exige una respuesta.  Pedro se hundió en la desesperación aquella noche y escapó... pero volvió y aprendió de la experiencia.  Luego se dedicó a lograr cosas importantes gracias al poder del Cristo viviente y resucitado que moraba en él.  Pedro exhortó a otros a hacer lo mismo mediante su predicación.

Ese mensaje está a su disposición en este instante; el reto es dar la media vuelta, enfrentar a Cristo y encontrarse con su mirada.  Vuélvase a Dios y permita que sus ojos lo miren, y luego someta su vida  a él voluntaria y obedientemente.  ¡Usted puede cambiar y su vida puede ser transformada con este poder!  Es el poder del Espíritu Santo dado en aquel día de Pentecostés.  Cristo dijo que no dejaría a sus discípulos sin ayuda y que el Padre les enviaría un Consolador.  En el día de Pentecostés él cumplió su promesa de forma dramática.  El Espíritu Santo descendió sobre los discípulos y la Iglesia de Dios comenzó. 

Para ser parte de esa Iglesia, usted debe comenzar a guardar esta festividad.

En la próxima sección hablaremos sobre cómo llevar a cabo cambios en su vida.  Mi colega, Steve Myers, quien también es anfitrión de Beyond Today, estará conmigo y le mostrará cómo podemos realizar cambios personales en nuestro mundo moderno que está tan lleno de distracciones, y veremos cómo cambiar verdaderamente nuestras vidas a través del poder del Espíritu Santo. Pero primero permítanme hablarles sobre nuestra oferta gratuita de hoy. 

En la historia de Pentecostés vemos el inicio de la Iglesia de Dios; fue el comienzo de la Iglesia que existe hoy en día.  Jesucristo es la cabeza de esa Iglesia.  Es un cuerpo espiritual de creyentes y su fascinante historia se describe en esta guía gratuita que estamos ofreciendo el día de hoy: “La Iglesia que edificó Jesucristo”. Tal vez usted crea que conoce la historia de esa Iglesia, pero este folleto lo conducirá por un estudio a través de las Escrituras para entender lo que dice la Biblia sobre la Iglesia que Jesucristo dirige hoy y cómo ella puede cambiar su vida.  Hay un capítulo entero en este folleto sobre la transformación espiritual, que le va a ayudar muchísimo.  Puede comenzar a leerlo en línea ahora mismo en beyondtoday.tv, pero si usted desea su propia copia impresa, puede solicitarla gratuitamente contactándonos en iduai.org.  Si usted vive fuera de los Estados Unidos, puede mandar una carta a la dirección que aparece en pantalla.  Por favor, solicite también nuestra revista gratuita “Las Buenas Noticias”, que le ayudará a “acelerar” su estudio bíblico en su preparación para el venidero Reino de Dios. Además, usted adquirirá una valiosísima compresión de la Biblia y de cómo usar las Sagradas Escrituras como una guía para los asuntos difíciles a los que se enfrenta en su vida diaria.  La revista “Las Buenas Noticias” le ayudará a ver claramente hacia donde nos llevan los acontecimientos mundiales, a través de la lente de su Biblia.  Es una revista de comprensión y usted puede obtener una suscripción gratis.  También está disponible gratuitamente como una aplicación para iPad para aquellos que prefieren leerla en su tablet.  Repetimos: Puede contactarnos en iduai.org o visite beyondtoday.tv para la ayuda en el estudio de la Biblia llamada “La iglesia que edificó Jesucristo” y nuestra revista “Las Buenas Noticias”. Permítanme también añadir que el programa de televisión “Beyond Today” y los “diarios de Beyond Today” pueden verse cuando usted lo solicite a cualquier hora del día o de la noche en canales de televisión exclusivos, en Roku, YouTube y Vimeo y puede tener acceso a ellos través de su Wii, Xbox, Playstation3, Apple Tv y muchos otros artefactos que reciben transmisiones en línea.

Me encuentro ahora con mi colega Steve Myers, quien también es anfitrión de Beyond Today

Steve, mientras hablamos de la transformación de nuestra vida y de los cambios, más de alguien debe estar diciendo que tal cosa es muy difícil.

DARRIS:

¿Por qué es tan difícil cambiar la vida de uno?

STEVE:

El cambio es muy difícil.  Uno tiene la experiencia de toda una vida y en algún momento uno debe detenerse, examinarla y decir: “Esto no está funcionando”. Esto siempre es  difícil porque a menudo queremos culpar a alguien, tal vez a nuestros padres, de nuestra situación; nos enfrentamos a retos aparentemente sin salida y llegamos al punto de decir: “Esto no está funcionando y necesito hacer algo al respecto”, es algo gigantesco, verdaderamente monumental. Uno puede leer revistas de sicología y todo tipo de artículos científicos; uno puede consultar psicólogos y leer sobre ellos; los mismos psicólogos hablan de lo difícil que es hacer esto.  Así que si uno no reconoce que tiene un problema, ¿cómo va a cambiar?  Es un desafío muy difícil.

DARRIS:                                                                                                                                

Entre mis archivos tengo un artículo que habla sobre el cambio, y la razón por la que lo archivé y guardé fue porque dice que las personas no cambian sino hasta que una crisis les golpea, tal vez una emergencia médica, y entonces cambian; de otra forma, los buenos propósitos no sirven de mucho.

STEVE:

Eso es cierto, y me recuerda lo que dice en Romanos 8 y versículo 13, donde habla acerca de vivir según la carne.  Dice que si vivimos según una perspectiva física, moriremos, “pero si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.  Por lo tanto, hay que reconocer esa necesidad de que “si sigo de esta forma, no se solucionarán mis problemas; tengo que cambiar esto y reconocer aquello; necesito ayuda y esa ayuda no va a provenir de mí mismo automáticamente, sino que debe provenir de Dios”.

DARRIS:

Y esa es la razón por la que Cristo dijo que enviaría un Consolador, una ayuda, el Espíritu Santo, Él no dejaría solas a las personas, y dijo “no teman”; ese es el paso más importante, es el plan más importante.  Se necesita el Espíritu de Dios, pero ¿cómo se obtiene?

STEVE:

Eso me parece muy interesante, ya que en cualquier situación, como  una adicción, por ejemplo, uno tiene que admitir que tiene un problema.

DARRIS:

Ese es el primer paso.

STEVE:

Una vez que la persona reconoce que tiene un problema, debe enfrentarlo espiritualmente y decir: “necesito ayuda; si voy a cambiar y vencer, necesito ayuda, necesito el Espíritu Santo de Dios”. Para obtenerlo... bueno, si usted está viendo este programa hoy, Dios probablemente esté trabajando con usted y Juan 6:44 dice que el Padre debe traerlo a uno a Cristo.  Cuando ese proceso comienza y uno reconoce esa necesidad, Dios nos llama y luego debemos hacer algo respecto a ese llamamiento.  Dios nos llama a su camino, lo cual significa que debo arrepentirme y ser bautizado.  De hecho, esa la lección que encierra la fiesta de Pentecostés.

DARRIS:

Así es, eso fue lo que dijo Pedro.  “Arrepentirse” es una palabra que las personas no siempre entienden hoy en día y es una palabra difícil de comprender, especialmente para el hombre de hoy.  ¿Arrepentirse de qué?  ¿Qué piensas que significa para el hombre de hoy?

STEVE:

Bueno, si regresamos a aquella sección de Romanos 8, significa cambiar esta perspectiva física para desarrollar una mentalidad espiritual.  Pablo dijo que debíamos tener la mente de Cristo(Romanos 8 : 13).  Bueno, ¿cómo voy a obtener la mente de Cristo?  Bueno, necesito el Espíritu de Dios para cambiar mi perspectiva y después debo cambiar mi forma de pensar y básicamente de eso se trata el arrepentimiento: cambiar mi forma de pensar, de mi manera, a la manera de Dios.  Gálatas 2:20 dice que tengo que estar crucificado con Cristo, y sin embargo vivo, pero es Cristo quien vive en mí.

DARRIS

“La vida que ahora vivo, la vivo por la vida del Hijo de Dios, Jesucristo en mí”. 

STEVE:

Y en ese sentido, debo hacer a un lado lo físico y comenzara a ser transformado para pensar como Dios, para lo cual necesito el Espíritu Santo; Dios tiene que dármelo, no lo puedo producir con mi propio esfuerzo.  Tengo que arrepentirme, ser bautizado, que se me impongan las manos para que se me dé el don del Espíritu Santo.

DARRIS

Para alguien religioso que nos esté  viendo, tal vez el lenguaje que estás empleando sea difícil de comprender.  Hablas del Espíritu Santo como un poder, como algo que Dios nos otorga como un don cuando le obedecemos, cuando nos arrepentimos.  Eso difiere de la forma que la mayoría de las personas religiosas entienden el Espíritu Santo; y sin embargo, es el poder de Dios que mora en nosotros.  Entonces, ¿cuál es el papel del Espíritu de Dios en nuestra vida hoy?

STEVE:

Bueno, yo creo que al recibir el Espíritu Santo, recibimos parte del poder de Dios porque cambia las vidas de las personas, es aquello que opera en nosotros y cuando meditamos en lo que se puede lograr mediante él, tenemos la oportunidad de acercarnos más a Dios, de tener una relación espiritual con él.  Podemos entender mejor cuál es su voluntad, cuál es su propósito para nosotros, nos ayuda a entender esta Palabra y entonces podemos entender la Biblia con una mayor comprensión, y al hacerlo, vemos la necesidad de cambiar y las deficiencias en nuestra vida; El Espíritu Santo...  nos ayuda a vencer, nos ayuda a cambiar, trabaja con nosotros, nos ayuda a ver de qué manera reencauzar nuestras vidas en pos del camino de Dios.

El Espíritu Santo, hace todas estas cosas asombrosas que nos hacen alejarnos del pecado para producir frutos de Dios en nuestra vida. De esta manera podemos tener los frutos del Espíritu en vez de vivir únicamente por nuestra perspectiva física.  Esos son cambios asombrosos que Dios permite que ocurran en nuestra vida por medio de su Espíritu.

DARRIS:

Yo creo que una de las descripciones más alentadoras que nos da la Biblia es lo que le dijo Pablo a Timoteo cuando declara que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de amor y de poder y de dominio propio.  Así que  esto es algo serio y muy importante, pero que está disponible y es algo en lo que usted necesita reflexionar seriamente.

Así que recuerde lo que le hemos ofrecido hoy gratuitamente.  No olvide solicitar su copia gratuita de nuestro folleto “La Iglesia que edificó Jesucristo”, así como su suscripción gratuita a la revista “Las Buenas Noticias”.  Pueden contactarnos para una versión en español en iduai.org o vaya a beyondtoday.tv  Si quiere escribirnos, por favor hágalo enviando cualquier solicitud o cualquier otro comentario a la dirección en pantalla.

El día de Pentecostés muestra la única forma en la que usted puede verdaderamente cambiar su vida.  Usted necesita el poder del Espíritu de Dios trabajando con usted para poder llegar a ser la persona que Dios quiere que usted sea.

Acuérdese de Pedro.  Con la ayuda del Espíritu Santo pasó de ser un discípulo fracasado a un valiente apóstol de Jesucristo y representante del Reino de Dios.  Usted también puede experimentar este cambio en su vida con el poder del Espíritu Santo de Dios a través del milagro representado en el día de Pentecostés.  Ya regresamos.

ANUNCIO:

“Ustedes deberán observar mis sábados.  En todas las generaciones venideras, el sábado será una señal entre ustedes y yo”

El día de reposo es una clave para el Reino de Dios.  El libro de Hebreos en el Nuevo Testamento dice: “Queda todavía un reposo [sabático] para el pueblo de Dios”

Jesús y sus seguidores guardaron el día de reposo y lo siguen haciendo hoy.  Dios nos ordena hacer una pausa y meditar en su camino de vida.  Tómese un descanso del trajín de este mundo, experimente un rejuvenecimiento de la mente y acérquese más a él.  Acompáñenos.  Estudiaremos el día de reposo y mostraremos por qué es una clave para el Reino de Dios.

La Iglesia de Dios Unida está llevando a cabo seminarios bíblicos gratuitos sobre el Reino de Dios en todo el mundo.

Vaya a seminariosiduai.org para encontrar uno cerca de usted.

Seminarios bíblicos sobre el Reino de Dios: Un mensaje de esperanza para el mañana, empezando hoy mismo.

DARRIS:

Gracias por acompañarnos.  No olvide nuestras ofertas gratuitas y asegúrese de correr la voz acerca de nosotros con su familia y amigos.

Sintonícenos de nuevo la próxima semana para una nueva emisión de “Beyond Today” y acompáñenos en la oración: “Venga tu reino”.

Para Beyond Today, soy Darris McNeely. Gracias por su atención.

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