Gn 1:26-31 - El sexto día, la creación del hombre y la mujer (Parte 1)

Para apreciar mejor la obra maestra de Dios, la creación del hombre y de la mujer, examinaremos nuestro increíble cuerpo humano y por qué es tan superior a todo lo anteriormente creado.


Fuente: pixabay/sarangib

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra, los creó...”

Para apreciar mejor la obra maestra de Dios, la creación del hombre y de la mujer, examinaremos nuestro increíble cuerpo humano y por qué es tan superior a todo lo anteriormente creado. Se usarán dos fuentes principales de información y para no citarlas repetidamente, solo se mencionarán aquí: Por qué creo en la creación y no en la evolución, de Pred J. Meldau y La obra maestra de Dios de Dr. Paul Brand y Philip Yancey”.

El increíble cuerpo humano

El hombre – un ser compuesto de cuerpo, mente y alma – hecho a la semejanza e imagen de Dios, es el milagro y misterio supremo de la vida sobre el planeta. ‘Su cuerpo,’ dice el Dr. Peter J. Steincrohn, ‘es la pieza de maquinaria más increíble en el mundo. Se autoconstruye, se mejora y se repara a si misma. Posee unas reservas casi ilimitadas’. El médico tiene razón. Una persona normal puede prescindir de su vesícula, bazo, amígdalas, apéndice, un pulmón, un riñón, la mitad del hígado, una parte del cerebro, la gran parte del estómago, los ojos, orejas, brazos y piernas y aún puede vivir.

Como una increíble pieza de maquinaria, el cuerpo es altamente complejo y eficaz. Es un intricado ensamblaje de miles de piezas vivientes que operan en conjunto a las órdenes dadas. Posee fábricas químicas que producen una innumerable variedad de sustancias químicas. Cada una de las billones de células del cuerpo es un organismo viviente, requiere de alimento, aire y agua para sobrevivir. El proceso por el cual transforma las sustancias en comida y energía se llama DIGESTIÓN. El sistema por el que pasa para oxigenar él alimento se llama RESPIRACIÓN. Para traer la comida y el oxígeno a las partes del cuerpo, el corazón actúa como una bomba eficaz y el proceso se llama CIRCULACIÓN o SISTEMA CIRCULATORIO. Además se requiere de un sistema para eliminar los desechos del cuerpo que se llama EXCRECIÓN. Y finalmente, tenemos la parte que dirige todos los procesos que se llama el SISTEMA NERVIOSO CENTRAL, asistido por el SISTEMA NERVIOSO AUTOMÁTICO.

El milagro de la concepción

El verdadero milagro, señala el autor, es la unión común y corriente de un espermatozoide con el óvulo en un proceso que al final produce un ser humano. La mera existencia de esa célula, apunta Thomas, debería ser una de las grandes maravillas del mundo. La gente debería pasarse todo el día llamando la atención de los demás sobre este hecho, con incesante asombro, sin hablar de otra cosa que no sea esa célula... si alguien logra explicarla con éxito durante mi vida, alquilaré un avión de publicidad aérea, o tal vez, un escuadrón entero, anunciando la proeza.

Más allá de cualquier duda, el milagro supremo de la naturaleza es el óvulo fertilizado, que tiene la capacidad de sacar aparentemente de la nada, los 100 billones de células que tiene el ser humano. Recuerde también que el espermatozoide es minúsculo en tamaño. En una descarga seminal puede haber entre 200 y 500 millones de ellos, o sea, si todos fertilizaran a un óvulo, se pudiera poblar a todo el equivalente de América Latina.

A gran diferencia del reposo tranquilo del óvulo, los diminutos espermatozoides masculinos se parecen a renacuajos que arremeten con ímpetu. De cabezas hinchadas y colas delgadas, luchan desesperadamente por el primer puesto, como si supiesen que solo uno entre millones de ellos obtendrá el honor de llevar a cabo la fertilización. Cuando se unen, en vez de reproducirse a sí mismos, se desarrollan en cinco, completamente, diferentes clases de células. Estas son (1) las células nerviosas (2) las células epiteliales – la piel (3) las células cartilaginosas (4) las células musculares (5) y las células sanguíneas.

Los investigadores no logran explicar como tantas distintas células salen del óvulo fertilizado. Todas las demás células solo se reproducen a su imagen. ¿Por qué, entonces, el óvulo fertilizado quiebra la regla y en vez, pasa por unas divisiones complicadas y diversificaciones para producir un ratón, una ballena o un hombre? La Evolución no tiene respuestas satisfactorias, ni la ciencia moderna ni la filosofía. Pero existe la respuesta – DIOS LO HIZO ASÍ y el secreto está encerrado en el milagro de la vida.

La piel – El órgano más grande del cuerpo

Su tierna piel es mucho más que una cubierta protectora; es un órgano que rivaliza en importancia al cerebro, el corazón o los pulmones. Cubre un área de entre 5 y 7 metros cuadrados y lo hace el órgano más grande del cuerpo.

En la piel, existen alrededor de 2 millones de glándulas sudoríparas (sudor) que equivalen a unas 200 por cada centímetro cuadrado. Sin embargo, en las palmas de las manos y las plantas de los pies, llegan a 800 por centímetro cuadrado: Además, la piel cuenta con 2 millones de glándulas sebáceas (grasa) que lubrican e impermeabilizan toda la superficie. Finalmente, existe un sistema de incontables fibras elásticas para mantener la piel suave pero firme, apretada pero a la vez adaptable.

La compañía Du Pont gastó millones de dólares para desarrollar el Corfam como un posible sustituto del cuero (la piel muerta) pero fracasó. Sus inventos no tenían siquiera la adaptabilidad del cuero.

Debajo de la piel, en la palma de la mano se encuentran glóbulos grasos, tan suaves que casi son líquidos, no pueden retener su propia forma, así que están rodeados por entrelazadas fibrillas de colágeno, como globos atrapados en una red hecha de soga... Cuando tomo un martillo y lo afirmo en la palma de la mano, cada grupo de células grasas cambia su forma en respuesta a la presión, ceden, pero no se les puede empujar a un lado debido a las firmes fibras de colágeno que las rodean. El tejido resultante, que constantemente se mueve de un lado a otro, tiembla, se vuelve flexible adaptando su forma y sus puntos de esfuerzo a la forma definida del mango del martillo. Los ingenieros casi gritan cuando analizan esta asombrosa propiedad, puesto que ellos no pueden diseñar un material que de manera tan perfecta establezca un equilibrio entre la elasticidad y la viscosidad.

Si el tejido de mi piel se hubiese hecho más duro, yo podría insensiblemente triturar una copa de fino cristal al sostenerla en la mano; si fuese más suave, no permitiría un control firme. Cuando mis manos rodean un objeto – un tomate maduro, un bastón de esquiar, un gatito, otra mano – la grasa y el colágeno se redistribuyen ellos mismos y toman una forma para amoldarse a la forma del objeto que se está haciendo.

Su piel fue diseñada para servir su cuerpo de las siguientes maneras:

  1. 1.    Regula la temperaturapor medio de la transpiración.
  2. 2.    Aíslael cuerpo de temperaturas extremas con la capa sebosa debajo.
  3. 3.    Elimina toxinaspor medio de la transpiración.
  4. 4.    Fabrica el cabello, las uñas y la nueva piel.
  5. 5.    Produce melanina,un pigmento negro que le da a la piel los cabellos su color.
  6. 6.    Impermeabilizala piel del agua al no dejarla entrar pero si salir.
  7. 7.    Sirve de sensorcon los diminutos cabellos que cuenta con una fuente sanguínea, sacos de lubricante, un nervio y un músculo que lo retrae ante el frió o un susto.
  8. 8.    Indica las emociones al ruborizar o palidecer. (Un humorista dijo que el ser humano es la única criatura que ruboriza o que necesita hacerlo).
  9. 9.    Informa del estado de la saludpor medio de la textura o el colorido de la piel.
  10. 10.  Almacena sales, azúcares, grasas y agua que distribuye según la necesidad.
  11. 11.  Protegeel cuerpo de la invasión de bacterias y gérmenes.
  12. 12.  Es singular,pues nadie tiene las mismas huellas digitales.
  13. 13.  Se repara a sí misma.
  14.  

Sus huesos vivientes

En verdad, sus huesos no están muertos, más bien, son abastecidos de sangre por diminutas venas y están los huesos tan vivos como el estómago. Hay una constante actividad con las células (osteoblastos) que fabrican nuevo hueso y los osteoclastos que desarman y expulsan lo gastado.

Ningún investigador ha descubierto aún un material tan bien adaptado a las necesidades del cuerpo como el hueso, el cual constituye solo una quinta parte del peso de nuestro cuerpo. En 1867, un ingeniero demostró que la disposición de las células óseas forma la estructura más liviana, hecha de la menor cantidad posible de material, para sostener el cuerpo. Nadie ha puesto en duda, con éxito, sus hallazgos. Como es el único material duro en el cuerpo, el hueso posee una fuerza extraordinaria, suficiente para proteger y sostener a cada una de las demás células. A veces ejercemos presión sobre un hueso contra otro, como un resorte de acero, como cuando un saltador de pértiga aterriza. En otras ocasiones casi desprendemos un hueso, como cuando mi brazo levanta una pesada maleta.

De igual modo, la madera puede resistir aún menos esfuerzo de estiramientos, y no podría, de ninguna manera, soportar las fuerzas de compresión que puede tolerar el hueso.

Una pértiga de madera para el saltador rápidamente se quebraría. El acero, que puede absorber ambas fuerzas bien, tiene tres veces el peso del hueso, y nos empujaría hacia abajo.

El económico cuerpo toma este hueso resistente al esfuerzo y lo ahueca por dentro, utilizando un principio de arquitectura que ahorra peso, el cual le tomó al hombre miles de años en descubrir; entonces llena el espacio vacío en el centro con una eficiente fábrica de glóbulos rojos, que produce un trillón de nuevas células diariamente.

Encuentro el diseño del hueso más impresionante en los diminutos pedacitos de marfil, semejantes a piedras preciosas, en el pie. Veintiséis huesos forman una hilera en cada pie, y aproximadamente el mismo número, en cada mano. Aun cuando un jugador de fútbol somete a estos pequeños huesos a una fuerza acumulativa de más de mil toneladas por pie en el transcurso de un partido, sus huesos vivos resisten el esfuerzo violento, manteniendo su elasticidad. No todos saltamos y pateamos, pero sí caminamos algunas sesenta y cinco a cien mil kilómetros durante nuestra vida, o más de dos veces y medio alrededor del planeta.

Cada hueso fue esbozado cuidadosamente para cumplir una función. El cráneo sirve para alojar y proteger el cerebro. La columna vertebral tiene tres curvas para distribuir el peso del cuerpo en tres secciones. Si fuera recta, el peso se desplazaría hacia abajo, incapacitando el desplazamiento ágil y nos pareceríamos más bien como tortugas. Consideremos los siguientes logros de la espina dorsal:

  1. 1.    Los huesos de la espina se tocan en varias partes, pero solo encajan de una manera.
  2. 2.    El maravilloso sistema de ligamentos que unen a los huesos.
  3. 3.    La perforación central de cada hueso es para permitir que pase la médula espinal sin que sufra algún daño.
  4. 4.    La curvatura extraña de la columna distribuye equitativamente el peso mediante arcos de construcción perfecta que sirven de resortes.
  5. 5.    La gran cantidad de huesos y junturas que le dan una gran flexibilidad.

 

Los animales superiores son distinguidos por sus huesos internos, y son llamados vertebrados. Un esqueleto interno permite adelantos revolucionarios. En contraste con los invertebrados (sin vértebras), un vertebrado no tiene que desechar su casa y arriesgarse a un vulnerable período de muda. Más bien, el esqueleto crece junto con el animal.

Los insectos y las arañas pueden correr, saltar y volar, pero solo con un esqueleto interno puede un animal del tamaño de una golondrina desafiar majestuosamente la gravedad, o un cóndor puede sostener una envergadura de alas de tres metros y remontarse a las corrientes de aire caliente durante horas. Los huesos no son una carga para nosotros: nos liberan.

Nuestros maravillosos músculos

Más de la mitad del cuerpo humano está compuesto de músculos, una de las sustancias más maravillosas que existe. Se escucha decir que “tiene músculos de acero”, sin embargo, el elemento activo del músculo es tan blando como la gelatina. Uno de los misterios más grandes del Universo es cómo una gelatina puede contraerse para levantar hasta 1000 veces su propio peso. Al rascar la nariz con el dedo índice, los mecanismos que operan son mucho más complejos que los que se usan para detonar a una bomba de hidrógeno.

Seiscientos músculos, los cuales comprenden el 40% de nuestro peso (el doble de nuestros huesos), consumen gran parte de la energía que ingerimos. Diminutos músculos determinan la cantidad de luz que entra al ojo. Los músculos determinan las expresiones del rostro, el latir del corazón, todos los movimientos del cuerpo, en fin, sin los músculos, los huesos se desplomarían en un montón, las articulaciones se saldrían de su sitio y el movimiento cesaría.

Los músculos humanos están divididos en tres clases: los músculos lisos controlan los procesos automáticos que suceden sin nuestra atención consciente; los músculos estriados hacen posible los movimientos voluntarios, tales como el tocar el piano; y los músculos cardíacos, que poseen suficiente especialización para merecer una categoría aparte.

Las fibras musculares observan lo que se llama el principio de “todo o nada”. Ellas no tienen una válvula reguladora de energía variable, sino un sencillo interruptor para encender y apagar. Las variaciones ocurren en la fuerza debido a la cantidad de unidades motoras que disparan en cualquier momento. Por ejemplo, en la mano, los músculos determinan qué tan fuerte deben actuar, para tocar el piano o levantar una inmensa carga. Estos músculos no se encuentran en los huesos de los dedos, sino en el brazo, ¡cerca del codo! Solo en el hombre es el pulgar opuesto a los demás dedos para servir de un perfecto tomador de herramientas. Como dijo Isaac Newton, el famoso físico, “En la ausencia de ninguna otra prueba, el pulgar solo, me convencería de la existencia de Dios.

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