Gn 1:20-23 - Los animales marinos y alados

Las condiciones de la Tierra ahora están preparadas para recibir la vida animal. La atmósfera es saludable y la vegetación, como un lujoso banquete listo para los animales, cubre la Tierra y se encuentra en los mares.

Las condiciones de la Tierra ahora están preparadas para recibir la vida animal. La atmósfera es saludable, la vegetación, como un lujoso banquete listo para los animales, cubre la Tierra y se encuentra en los mares. Además, todas las distancias entre la Tierra, la Luna y el Sol se han fijado en la forma más precisa para la salud y bienestar de la vida sobre el planeta.

“Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto” (Gn 1:20-23).

Aquí vemos que en el quinto día, dos de los tres tipos de vida animal son creados: la vida marina y la vida alada. La tercera forma de vida, los animales terrestres, vendrían en el sexto día, junto con el hombre.

Es lógico que se sigan estos pasos biológicos sucesivos, de lo más elemental en la cadena de la vida, a lo más complejo; como es la vida humana.

Antes de enfocar en los animales marinos, es bueno entender las seis formas de vida que existen en el planeta.

Virus – es la forma más pequeña, sencilla y primitiva de vida. Consiste de una molécula de proteína que contiene proteína y ácido nucleico. Son parásitos de plantas y animales. Sólo se pueden ver por medio de un microscopio electrónico y pesan 11 000 000 000 000 000 de un gramo. Son los responsables de producir enfermedades tales como la viruela, el sarampión, la polio, la fiebre amarilla, además de diversas enfermedades en las plantas.

Sin embargo, no piensen que debido a su tamaño o sencillez, es posible que la evolución lo hubiera creado. No lo es, puesto que el virus no se puede reproducir a sí mismo. Solo al invadir una célula e inyectar su código genético, esa célula puede reproducirlo. En otras palabras, un virus carece del mecanismo reproductivo, por lo tanto, primero tuvo que existir la célula y luego pudo existir este tipo de parásito. “Toda esta maquinaria asombrosa que es el virus, que para verlo y estudiarlo requiere magnificarlo 100 000 veces, contiene alrededor de 150 aminoácidos. Tiene la habilidad de perforar la pared dura de una célula, introducirse, apoderarse y transformar la materia de la célula en 24 minutos a unas 200 copas de sí mismo” (“Por qué creo en la creación y no en la evolución”. Fred Meldau. p. 83).

Bacteria – “es una minúscula planta unicelular normalmente sin clorofila. En general, las bacterias fueron creadas para descomponer toda la materia muerta y devolverla a la tierra para su uso futuro... Cada bacteria tiene una función que cumplir. Sin su valioso aporte, no existiría la descomposición de los cuerpos muertos de los animales y las plantas. Estos se acumularían en forma constante sobre la tierra, con los olores y las enfermedades correspondientes... No hay señales de una “evolución” de la bacteria. Desde los antiguos registros fósiles hasta hoy día, siguen siendo las mismas bacterias” (ibíd. p. 85).

Algas – son plantas unicelulares que poseen clorofila. Se encuentran en casi todas las aguas del mundo. No tienen raíces, ramas ni hojas, pero sí tienen la mágica clorofila con la que pueden producir alimento de materia inorgánica por medio de la fotosíntesis. Gran parte de estas algas se encuentran en el plancton, la primera fuente de alimento de los peces.

Protozoos – son animales unicelulares, de los cuales han sido clasificados 15 000 especies. Uno de los más conocidos es la ameba que vive en lagos y lagunas.

Metazoos – son todos los animales multicelulares, desde el de dos células hasta los tigres y los elefantes.

Ser Humano – único en el género de la Tierra que no sólo posee multicélulas (cuerpo) y vida, sino también espíritu (1 Ts 5:23).

En la Tierra existen 1.5 millones de especies de animales (tipos de vida que se parecen y que se pueden entrecruzar entre sí). Hay más de un millón de ellos solo en el mundo de los insectos. Dentro de esta clase, 250 000 son del tipo escarabajo, 110 000 del tipo mariposa, y de abejas y avispas hay unas 10 000 especies. Recuerden que éstas son especies que se entrecruzan y no solo variedades dentro de una especie.

Todas las formas de vida están clasificadas bajo el sistema (modernizado) de Carlos Linneo, un naturalista sueco.

Es importante notar que, según los mismos evolucionistas, todos los tipos están separados entre sí por “eslabones perdidos”, puesto que no han encontrado los animales en transición.

Aunque parezca enigmático, a nosotros que nos criaron con la idea del ascenso gradual desde la ameba hasta el hombre, el registro fósil contradice esto. Un contribuyente de la revista “Evolución” en 1974 comentó: “La evolución requiere de formas intermedias entre las especies y la paleontología (estudio de los fósiles) NO las proporciona” (“Dónde se equivocó Darwin”. Francis Hitching. p. 43) Ahora que se tiene claro las clases de vida que existen, podemos enfocar en las primeras formas de animales que Dios produce – la vida marina.

Los océanos cubren casi 3/4 partes del planeta, y solo por el diseño de Dios, las aguas no nos cubren en forma completa. Porque ¡el promedio de la profundidad del mar es de 3 km! La superficie de la parte terrestre (un 29%) tiene un promedio de 1 km de altura. Si se nivelara la tierra junto con los mares, ¡se cubriría completamente la tierra continental bajo 2 km de agua! Menos mal que Dios tiene los océanos controlados. “¿Quién encerró con puertas el mar, cuando se derramaba saliéndose de su seno...Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y ahí parará el orgullo de tus olas?” (Job 38:8,11).

Existen tres grandes ciclos de vida en el mar que son vitales para el hombre:

  • Ciclo alimenticio – Este comienza con el plancton, que es la fuente primaria de alimento para todos los seres marinos. Este “pasto del mar” produce hasta 50 000 kilos de comida por hectárea acuática al año – varias veces más que una cosecha sobre la tierra. “Unos 5000 kilos de plancton se consumen para producir 500 kilos de copépodos. 500 kilos de copépodos consumidos producen 50 kilos de peces esperingues que a la vez equivalen a 5 kilos de peces caballa, que producen 1 kilo de atún que al consumirlo el hombre aumenta su peso en 200 gramos” (“Por qué creo en la creación y no en la evolución”. p. 109).
  • Ciclo del oxígeno – Toda vida marina requiere de oxígeno. El oxígeno proviene del plancton que absorbe el dióxido de carbono y produce oxígeno por medio de la fotosíntesis. Este oxígeno se encuentra en la capa superior del mar, unos 80 metros de profundidad, y es continuamente mezclado por las corrientes, las olas y el viento.
  • Ciclo del fosfato – De nuevo, es nuestro amiguito el plancton quien absorbe el fosfato del mar que pasa a los peces que lo ingieren, y que a su vez, es consumido por el hombre y los animales. Sin el fosfato, no podría existir la vida animal.

 

Con tanta vida en el océano, ¿cómo se limita para que no se cubra de criaturas? Todo tiene que ver con el número de especies que se consumen en la proporción justa. “El ‘heno del mar’ que son las diatomeas, se multiplican en la cantidad de 400 millones por cada metro cuadrado de mar. Pero, el copépodo consume cada vez unas 120 000 diatomeas, y la merluza consume un promedio de 6000 copépodos cada vez. Así se regula el sistema” (ibíd. p. 113).

Veamos ahora algunas de las maravillas de la vida marina para ver cómo todo se creó “según su especie” por Dios y es imposible que haya evolucionado. Todos los ejemplos son citados del libro “Por qué creo en la creación y no en la evolución”:

“Pez espada – Siempre está listo para entrar en combate. Su ‘espada’ es la prolongación de su mandíbula inferior y es tan puntiaguda y fuerte que podía penetrar las vigas de roble de buques del siglo pasado. Al penetrar la madera con potencia se le considera más fuerte que el mismo acero. Si fuera por medio de la evolución gradual, tendría que haber adquirido esas propiedades de inmediato, pues, ¿de qué sirve una ‘media espada’ de cartílago?

AAAAAAACaballito de mar– Tiene la cabeza parecida a la de un caballo, el pecho al de una paloma, la cola similar a la de un mono y puede cambiar de color como un camaleón. Es el único pez que nada en forma vertical gracias a una vejiga especial llena de gas. Además, en este caso, es el macho el que recibe en una bolsa especial los huevos de la hembra. Luego, el macho los alimenta con su sangre por 45 días y después de unas convulsiones parecidas al parto, la bolsa se vacía y salen de entre 300 a 600 caballitos.

Ostra– Esta criatura desafía las reglas fundamentales de la biología. Hasta en su anatomía no tiene ni cabeza ni cola puesto que no posee ninguno de esos órganos. No obstante su falta de cerebro y lo que parece ser un mal equipamiento, la ostra merece nuestra completa admiración. Tiene un sistema de bombeo acoplado a uno de filtración, que utiliza la materia mocosa para llevar la comida a la boca de la ostra. Sin embargo, la ostra no se alimenta en forma continua, pues prueba el nivel de contaminación en el agua antes de comenzar a comer.

Anguila eléctrica– Vive en la Amazonía y 4/5 partes de su cuerpo contiene tejido que produce electricidad al ritmo de 500 voltios por minuto. Cuando una piraña se acerca para morderla, la anguila produce un campo eléctrico alrededor de sí misma. El depredador recibe un fuertísimo golpe eléctrico y la anguila escapa. La corriente eléctrica se puede apuntar en cualquier dirección y la anguila puede regular la intensidad del golpe eléctrico.

Calamar– Diseñado como un cohete, se impulsa por medio de unos chorros de agua que expulsa de sus lados. Toma el agua del frente y con una contracción muscular, comprime el agua y la emite rápidamente por unos tubos como embudos que a la vez dispara al calamar en la dirección opuesta.

Pez anomalopio– Este pez lleva su propia ‘linterna’ para atraer su comida. La linterna son plantas luminosas que se colocan en un receptáculo hecho a la medida bajo los ojos. El pez tiene un mecanismo para prender o apagar esta ‘linterna’.

Pez arquero– Este pequeño pez se estaciona bajo una ramita que sobresale y espera hasta que un insecto se pose en la ramita. Entonces, saca la boca del agua y con un chorro de agua, tumba al insecto al agua donde se lo come. El pez tiene una rendija en su boca que al comprimir la lengua se convierte en una cerbatana. Casi siempre alcanzan el blanco cuando está a un metro de distancia”.

Ahora veamos la segunda forma de animales que Dios creó, las aves. Estas son una gran prueba en contra de la evolución, puesto que no existe ninguna relación entre la escama de un reptil y la pluma de un pájaro. No se puede explicar el supuesto cambio gradual de escama a pluma, el desarrollo de alas, la pérdida de dientes, el aumento de la vista y cientos más de diferencias entre el ave y el reptil. “Las aves pudieron convertirse en máquinas voladoras debido a la maravilla de sus plumas, alas, huesos huecos, sangre caliente, un sistema especial respiratorio, un corazón grande y fuerte, y unos poderosos músculos pectorales. Todas estas características son las precisas para poder volar, una gran fuerza combinada con un mínimo peso”.

He aquí las seis características que poseen las aves para poder volar:

  1. 1. Esqueleto – Según respira la ave, se llenan no sólo los pulmones sino también, al ser huecos, los huesos. Esto produce más liviandad para volar. Aunque el esqueleto del pájaro es liviano, también es muy fuerte y elástico – cualidades necesarias para soportar las grandes fuerzas de las corrientes de aire y las acrobacias. Los huesos tienen soportes en una forma parecida a los conceptos modernos de las estructuras metálicas.
  2. 2. Plumaje – Las aves usan los mecanismos parecidos al de un avión moderno – alas, hélices, timones y alerones para el despegue y el aterrizaje. ¿Dónde se encuentran las hélices del pájaro? Por increíble que parezca, cada ave tiene dos ‘hélices’. Cuando bate hacia abajo las alas, las plumas del frente se paran unos 90 grados al resto de ala. Este movimiento giratorio es la clave del vuelo. La pluma está compuesta de un eje central con varas paralelas que se conectan con minúsculos ganchos que se entrecruzan y le dan fuerza (estos, a su vez, poseen aún más ganchitos que se entrecruzan). Hay hasta un millón de estos ganchitos en una pluma. No solo sirven las plumas para el vuelo, sino como aislante del frío y del agua. Además sirven como un silenciador al tener, por ejemplo, el búho una capa especial para llegar silenciosamente a los ratones que son su comida preferida y que tienen oídos muy agudos.
  3. 3. Visión y audición – El búho puede ver 10 veces más en la oscuridad que un hombre. Además, las aves tienen una visión telescópica y microscópica. El gorrión puede ver desde su vuelo, al insecto más pequeño. Un ave depredadora puede ver desde las alturas un minúsculo objeto abajo y ajustar la vista según cae de piquero con tal precisión que lo arrebata sin tocar la tierra. El zorzal tiene una audición increíble. Cuando se detiene en su jardín y gira su cabeza a un lado está escuchando el suave movimiento de la lombriz bajo tierra.
  4. 4. Patas – El pájaro amortigua su aterrizaje con las patas, que tienen tres huesos rígidos y junturas que funcionan en direcciones opuestas – Así producen unos resortes maravillosos. Además, las garras tienen un mecanismo que las aferra a una posición y así permite que el ave duerma sin caerse de la rama.
  5. 5. Pico – Los pájaros como los halcones, búhos y águilas, tienen el pico curvo para arrancar la carne de la víctima. Las aves de carroña también tienen picos curvos pero menos agudos, puesto que la carne del animal muerto se desprende más fácil. Las aves que perforan la madera tienen picos largos y puntiagudos para penetrar la corteza de un árbol. Hay una infinidad de picos, todos cuidadosamente diseñados para obtener la forma de alimentación de cada ave en particular.
  6. 6. Corazón - El corazón de un pájaro es el más grande en proporción al cuerpo de cualquier animal. En algunos bombea hasta 600 veces por minuto. Tiene también la sangre más cargada de energía en el mundo. La temperatura siempre se mantiene 10 grados más alta que el hombre y esto produce el inmenso apetito que tiene, así limpiando la tierra de tantos insectos.

 

Como un ejemplo representativo de toda esta asombrosa clase de animales que son las aves, enfoquémonos en el pájaro carpintero. Tiene un pico tan fuerte que logra taladrar hasta la madera más dura. Horada un agujero tan perfecto como si lo hiciera con un compás. Luego taladra pero diagonalmente hacia abajo unos 15 centímetros y entonces unos 25 centímetros directamente hacia abajo. Es cuidadoso de llevarse todos los pedazos de madera lejos del nido para no suscitar sospechas de sus depredadores.

Cómo logra este “taladro volante” estrellar su cabeza contra la madera sólida cientos de veces por minuto sin que su cerebro quede afectado, sigue siendo un misterio de la naturaleza. También preserva los escarabajos que no consume en una “prisión” que construye. Hace un agujero preciso, que al colocar al escarabajo adentro, no permite que éste salga por su propia fuerza. Así tiene su alimento “fresco” hasta que se le abra el apetito.

Todos estos animales fueron creados en el quinto día de la renovación de la Tierra – ¡Hecha para el sustento y el deleite del hombre!

Tantas maravillas que dejan estupefacto a los estudiosos y sin embargo, Dios lo dice con tanta sencillez. Si usted hubiera sido Dios, ¿no se habría jactado de su ingenio y brillantez al crear todas estas especies en perfectas condiciones? ¿Cuántos tomos hubiera usado para manifestar su grandeza? Pues Dios solo menciona lo creado y dice que era bueno. Quizás por la brevedad y modestia de nuestro Creador uno menosprecia la grandeza, majestad y genio que fueron necesarios, al leer las sencillas palabras “Produzca las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra”. Que esto no pase con nosotros.

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