Lecciones del puente Cau-Cau

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Dios tiene un plan, y quiere que lo sigamos al pie de la letra para que su propósito se cumpla en nuestras vidas.


El proyecto del puente Cau-Cau fracasó por falta de planificación y por no admitir a tiempo los errores para poder corregirlos.

Este año la Iglesia en Chile contó nuevamente con la bendición de tener su propio puesto en la cuarta versión de la Feria del Libro, que se realiza en Valdivia cada año. Por tal motivo nos dirigimos a esta ciudad, capital de la Región de los Ríos, ubicada a 850 kilómetros de Santiago.

Por estos días la ciudad de Valdivia ha ocupado los titulares nacionales e internacionales con motivo de un puente levadizo sobre el río Cau-Cau, que pretendía ser el primero de su tipo en Sudamérica. Lamentablemente, las noticias al respecto no son positivas, pues la oportunidad que tuvieron los involucrados de hacer historia con este magnífico proyecto no fue aprovechada.

La construcción del puente Cau-Cau fue una seguidilla de errores (“Un horror de cálculo”, según un documental del Discovery Channel) que culminó con el ensamblado al revés de una de las plataformas. Ahora, después de decenas de millones de dólares invertidos, el puente está a punto de ser demolido. Según el informe técnico, los planos  del diseño del proyecto no fueron completados antes de su ejecución y los constructores tomaron muchas decisiones erradas, a todo lo cual se sumó la deficiente inspección de la obra.

Esta inspección inadecuada provocó que la obra, que se estaba llevando a cabo con errores y en base a malas decisiones, no fuera corregida a tiempo, cuando aún se podrían haber solucionado muchos de los problemas.

En el libro bíblico de Hageo hay un relato donde Dios tuvo que intervenir como inspector técnico de obra, para que su segundo templo se construyera tal como él lo había planificado.

Dios tiene un plan que se va a cumplir, y hace los arreglos necesarios para que eso ocurra. En el libro de Hageo, Dios le envía mensajes a Zorobabel, a Josué y a todo el pueblo para asegurarse de que la obra que él les ha encomendado se cumpla según sus instrucciones.

Dios les da cinco claros mensajes:

•             Considerad vuestros caminos.

•             Yo estoy con vosotros.

•             Mayor será la gloria postrera de esta casa que la gloria anterior.

•             Desde este día os bendeciré.

•             En aquel día te tomaré, porque yo te escogí.

Dios entregó estos mensajes para la  construcción física del segundo templo, que algún día contaría con la presencia de Jesucristo; pero estos mensajes también se aplican espiritualmente hoy en día para la construcción personal del nuevo templo  de Dios, que somos todos y cada uno de los cristianos que Jesucristo ha llamado para trabajar como colaboradores de él en su obra (1 Corintios 3:9).

Pablo se refería a la construcción del templo espiritual cuando escribió: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:20-22).

Entonces, como parte activa de la construcción del templo espiritual de Dios, como obreros de este proyecto, podemos aplicar los mensajes entregados por Hageo al gobernador, al sacerdote y al pueblo de Dios. Debemos entender que Dios nos está llamando a nosotros hoya considerar nuestros caminos y ver si estamos haciendo nuestra parte. A su vez, debemos poner atención al mensaje del profeta Hageo, quien proclamó que Dios está con nosotros y que no hay obra más importante, pues Dios tiene su Espíritu puesto dentro de cada uno de nosotros. Cuando el pueblo cambió y comenzó a obedecer sus instrucciones, Dios proclamó: “Desde este día os bendeciré”. Esta voz de esperanza nos dice que desde el momento en que colocamos a Dios primero en nuestras vidas (Mateo 6:33), él nos bendice. Finalmente, Dios nos entrega un mensaje muy especial: nos dice que, como obreros de su Palabra, si obedecemos su voz y continuamos firmes hasta calificar, en aquel día nos tomará y nos pondrá un sello como sus escogidos.

Así, cada vez que vea o escuche hablar del puente Cau-Cau, recuerde que Dios es un Dios amoroso y que, al contrario de aquella obra que será recordada por su fracaso debido a la falta de mensajes honestos y claros con respecto a sus fallas, él nos dejó estos y muchos otros mensajes para que enderecemos nuestros caminos y alcancemos la perfección que viene de parte de nuestro Señor Jesucristo.  ec

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