Haciendo más con menos

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Desde teleconferencias a CDs de audio, la Iglesia está haciendo todos los esfuerzos posibles para hacer rendir el dinero que Dios nos ha dado.

La reunión trimestral del Consejo de Ancianos en el mes de agosto marcó todo un hito. Por primera vez, nuestros cuatro días de reuniones se llevaron a cabo mediante videoconferencias. Lo habíamos intentado anteriormente de manera experimental, pero esta vez logramos hacerlo toda la semana y con muy pocos problemas técnicos.

Nuestra constitución y estatutos declaran: “Podrán efectuarse reuniones ordinarias del Consejo previa convocatoria y notificación apropiadas, en el tiempo y lugar fijados por el presidente y el Consejo. Habrá reuniones ordinarias una vez cada tres (3) meses durante el año civil”.

Nuestra intención es hacer reuniones por videoconferencia dos veces al año, en febrero y agosto. Las reuniones del Consejo en mayo y diciembre continuarán llevándose a cabo en la oficina central. Esto se traducirá en ahorros considerables para la Iglesia.

Reunirnos de esta manera es más difícil, debido a la diferencia de horarios. Todos acordamos reunirnos cada día a las 4 p.m., hora del este de los Estados Unidos, ya que esta hora es la menos conflictiva. Los empleados de la oficina central que están involucrados en esta tarea se quedan hasta después de las 5:00 p.m. (terminamos a las 8:00 p.m.). Bill Bradford, en Australia, tiene que levantarse temprano ya que nuestra reunión comienza a las 6:00 a.m. de su hora local. Al mismo tiempo, Carmelo Anastasi, en Italia, tiene que quedarse despierto hasta tarde porque la reunión comienza a las 10:00 p.m. del horario de Europa Central. Pero los ahorros hacen que el esfuerzo valga la pena.

Enfrentando las realidades económicas

A medida que la Gran Recesión continúa, la frase que se escucha con más frecuencia es: “Haga más con menos”. Ese es nuestro eslogan, mientras continuamos buscando maneras de ser más ahorrativos.

Entretanto la economía empeora y los eventos de los tiempos del fin que han sido profetizados se aproximan cada vez más, nuestra meta es aumentar los esfuerzos para predicar el evangelio. Al mismo tiempo, tenemos que estar continuamente buscando más maneras de economizar. Tanto el Consejo, el cual establece el presupuesto, como los miembros de la administración, están trabajando para encontrar formas de abaratar costos a fin de poder hacer más con menos.

Estamos eliminando todoviaje que sea innecesario. Algunos de nuestros empleados han utilizado sus propias millas de viajeros frecuentes obtenidas en sus viajes de negocios para así abaratar costos. Al mismo tiempo, se han disminuido dramáticamente los viajes internacionales. Algunas áreas están siendo atendidas con la ayuda de ancianos no asalariados, quienes pueden costear por cuenta propia las visitas o pueden hacerlas en sus viajes de negocios. Los ministros de tiempo completo están pagando por sus esposas cuando ellas los acompañan.

Cómo están ahorrando dinero los medios y servicios de comunicación

El departamento de medios y servicios de comunicación continúa aumentando su eficiencia con los recursos limitados que se le entregan para trabajar.

En este sentido, quizás el área más importante sea la de Internet. Con su tecnología podemos difundir el mensaje del Reino de Dios a toda persona en el planeta que tenga acceso a una conexión de Internet o a un teléfono inteligente. Esto nos permite alcanzar potencialmente a miles de millones de personas a un costo mínimo, una minúscula fracción de lo que significa el trabajo de imprenta y de otros medios electrónicos. Sin embargo, el desafío mayor que presenta el Internet es lograr poner de relieve el mensaje del evangelio y colocarlo en primera plana, destacándolo por encima de todo el cúmulo de información que se transmite por este medio.

En áreas más prácticas, el departamento de medios de comunicación tiene dos máquinas para insertar el contenido en los sobres, que mensualmente ahorran cientos de horas de trabajo manual para satisfacer las decenas de miles de peticiones de literatura que recibimos. Desde 1999, varias empresas de despacho alrededor del mundo han procesado y distribuido 34.5 millones de piezas de correo para nosotros, pero en la oficina central nuestros empleados del departamento de comunicaciones han enviado 4.9 millones de piezas que son peticiones únicas y requieren de un manejo especial. Nuestras máquinas para insertar el material impreso en los sobres contribuyen considerablemente a incrementar la eficiencia de esta labor.

Otra área que permite grandes ahorros en duplicación, franqueo y obra de mano, es la de nuestros sermones en CDs y DVDs. Desde que dejamos de usar las antiguas cintas de audio y de video, nuestros costos de producción se redujeron aproximadamente a una octava parte de lo que solían ser. Esto, gracias a que se pueden grabar ocho sermones en un CD mp3, y cuatro en un DVD. Esto muestra cómo la nueva tecnología puede ser usada para beneficio de la Iglesia. Además, ahora podemos hacer que estos importantes mensajes de sermones estén disponibles para ser escuchados y descargados directamente de nuestro sitio web por nuestros espectadores y auditores, a un costo de distribución de prácticamente cero.

También debe destacarse nuestro moderno software de edición, el que permite que una sola persona haga el trabajo que hasta hace poco más de una década hacían 20 empleados. Gracias a esta tecnología, ahora logramos producir programas profesionales de media hora de duración con contenido y gráfica muy atractivos, que son transmitidos alrededor del mundo.

Dios proveerá lo necesario

Todos estamos trabajando para ser mejores servidores con los recursos que Dios nos entrega. Frente a las débiles esperanzas de que la economía mejore en el corto plazo, tendremos que continuar economizando y aprendiendo a hacer más con menos. En un momento como el que vivimos, cuando muchos en nuestra sociedad están usando tarjetas de crédito confiados en que las cosas van a mejorar, nosotros consideramos que hacer esto sería sumamente irresponsable de nuestra parte. No hay ninguna garantía de que la economía vaya a dar un vuelco, y muchos economistas y boletines financieros afirman que solo va a empeorar.

Proverbios 22:3 nos recuerda que debemos mirar hacia adelante: “El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones. El simplón avanza a ciegas y sufre las consecuencias” (Nueva Traducción Viviente). No podemos ignorar las crecientes señales que indican la propagación de una depresión global, lo que afectará tanto a los Estados Unidos como a todas las otras naciones. Debemos “tomar precauciones” y hacer lo que sea necesario para proteger los intereses de la Iglesia como organización y continuar así cumpliendo nuestra misión dual de predicar el evangelio y preparar a un pueblo.

Tenemos plena confianza en que, si hacemos nuestra parte, Dios nos proveerá lo necesario para predicar el evangelio al mundo. Y aun cuando tenemos que ahorrar al máximo, no queremos economizar en la predicación del evangelio. Es nuestra intención pasar por las puertas que Dios nos abre. Como escribió el apóstol Pablo, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

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