Alentador informe desde Zambia

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A pesar de nuestro deseo de perforar un pozo, el costo era alto y los pronósticos de éxito, poco alentadores. Las mujeres de la Iglesia pasaban varias horas al día acarreando agua en cubetas de veinte litros, para suplir las necesidades de sus familias.


Fuente: Victor Kubik

Hace algunas semanas recibí noticias muy alentadoras de Wilson Nkhoma, uno de nuestros dos pastores en Zambia. El señor Nkhoma tuvo la oportunidad de asistir a la Conferencia General de Ancianos en Cincinnati el pasado mes de mayo.

Zambia tiene un tamaño comparable al del estado de Texas, en Estados Unidos, y está ubicado en el sur de África Central. Según las Naciones Unidas, es el cuarto país más pobre del mundo. Sin embargo, nos complace informar que ahora tenemos más de 400 personas que se reúnen en nueve congregaciones en todo el país.

Wilson Nkhoma acaba de visitar las provincias del nordeste del país, distantes unos 965 kilómetros de su residencia (y que habían sido desatendidas anteriormente), en donde bautizó a 15 personas. Durante varios años, la gente de esta región se reunió por iniciativa propia bajo el nombre de Iglesia de Dios Unida. Construyeron su propio sitio de reuniones y nosotros los hemos apoyado desde los Estados Unidos, suministrándoles bancos con respaldo. Ahora están oficialmente con nosotros. Aaron Dean y Larry Darden los visitaron durante la Fiesta de los Tabernáculos.

En la zona occidental, en las afueras de Lusaka, la capital, finalmente hemos logrado cavar un pozo de exploración ubicado en la propiedad de uno de nuestros diáconos, Maxwell Kasakabantu y su esposa Joyce. Ellos viven en una zona donde es difícil encontrar agua. El nivel de las aguas subterráneas es bajo y el suelo muy duro; es muy difícil conseguir maquinaria de perforación en el interior del país y los intentos de excavación anteriores habían fracasado. A pesar de nuestro deseo de perforar un pozo, el costo era alto y los pronósticos de éxito, poco alentadores. Las mujeres de la Iglesia pasaban varias horas al día acarreando agua en cubetas de veinte litros, cargándolas sobre sus cabezas, para suplir las necesidades de sus familias.

Finalmente, la noche del domingo 22 de julio tuvimos éxito. El señor Wilson escribió que ese día llegó el equipo de perforación a Nalubanda Norte, donde vive Maxwell. Él se encontraba en cama afectado de malaria, pero se recuperó de la pura emoción cuando la gente de la comunidad llegó a ver la perforación en la tarde del domingo. Todos los presentes fueron testigos de la milagrosa perforación que se llevó a cabo. Una multitud de aproximadamente 100 personas acudió a presenciar el hecho, el mismo del que antes se habían burlado. Esta vez vieron con sus propios ojos aquello que les habían prometido en abril de este año. Maxwell y Joyce eran todo sonrisas y la comunidad entera se regocijó con ellos, ya que este milagro los beneficia a todos.

Al equipo de perforación le tomó dos horas llegar a la fuente de agua e instalar el cobertizo y la bomba de agua manual.  Toda la obra se terminó antes de las seis de la tarde, incluido el trabajo de hormigón. En total, la planeación y ejecución de la obra tomó cinco días, descontando el sábado que hubo en ese lapso, en el cual descansaron. Wilson se refirió al hecho como “¡evangelismo en acción!”

El financiamiento del proyecto estuvo a cargo de LifeNets, que recibió una donación de una iglesia observante del sábado con sede en Washington, cuya existencia desconocíamos. Sus miembros enviaron 7.000 dólares para expresar su agradecimiento por el trabajo que LifeNets ha hecho en Ucrania y para solicitar que se cavara un pozo en África. Además, pidieron que se instalara en el pozo un letrero con citas bíblicas alusivas al agua y sus implicaciones espirituales: Isaías 55:1 y Juan 4:13-14.

El mensaje electrónico del Sr. Wilson menciona además otros detalles alentadores, como bautismos y otras buenas noticias.

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