Serie: Las 12 tribus de Israel en la profecía - Primera parte

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Al comprender esta increíble historia, usted podrá aprender mucho acerca de lo que Dios espera de todo aquel que le sirve. Que Dios le entregue la perspectiva espiritual para comprender esta increíble historia sobre las tribus de Israel y prestar atención a las lecciones que está a punto de descubrir.

Dos naciones que cambiaron al mundo

Es una historia increíble: el ascenso de los pueblos de habla inglesa a sus destacadas posiciones de poder e influencia sobre el mundo moderno.

La historia muestra que su ascenso a la grandeza se inició en medio de la confusión producida por la Reforma protestante. Al separarse de Roma, Inglaterra se vio enfrentada a la hostilidad tanto de la iglesia continental como de la España imperial, la nación más poderosa del mundo de aquel entonces, y comenzó a mirar más allá de los mares para su seguridad e intercambio comercial.

Durante el reinado de la reina Isabel I (1558-1603) se enviaron exploradores por todo el mundo. Esto llevó al establecimiento de colonias que luego prosperaron y formaron, entre otros, los Estados Unidos de América y las naciones de la Mancomunidad Británica (ahora llamada Mancomunidad de Naciones).

Los historiadores han llamado a estas naciones “imperios revolucionarios”. No fueron tiranías opresoras como otros países o imperios anteriores, en los cuales todos estaban sujetos a dictadores totalitarios.

Cada colonia tenía su propio parlamento o congreso, a los cuales los votantes enviaban representantes electos. Las personas podían poseer terrenos, practicar su religión e incluso llevar a su gobierno a la corte, mientras los periódicos podían criticar abiertamente a las autoridades. Los libros se publicaban libremente, y muchas ideas innovadoras florecieron en estas naciones que se convirtieron en el mejor ejemplo de estabilidad política en toda la historia moderna.

Estas nuevas ideas llevaron a la formación gradual de un gran conglomerado de naciones,  el Imperio británico y la Mancomunidad Británica, y de la república más exitosa del mundo, los Estados Unidos de América.

¿Por qué ha sido la historia tan benevolente y económicamente generosa con Gran Bretaña y Estados Unidos? ¿Por qué han sido tan favorablemente bendecidas estas naciones, superando a otras que las precedieron en la historia? La respuesta reside en el significado y el cumplimiento de la profecía bíblica.

Por asombroso que parezca, las dos estaban destinadas, según la profecía bíblica, a convertirse en superpotencias. Una precedería a la otra en su categoría de potencia mundial y ambas dominarían los asuntos internacionales, cada una en su momento. Otras naciones incluso recurrirían a ellas para que las protegieran de regímenes despóticos. Pero, por sobre todo, ellas harían posible las libertades democráticas y religiosas para las naciones de habla inglesa.

En las dos guerras mundiales, la Mancomunidad Británica y los Estados Unidos salvaron virtualmente a todo el mundo civilizado de otras naciones que intentaron dominar al mundo. Sin ellos, nuestro mundo sería completamente diferente en muchos aspectos.

El mismo ambiente que alentó la libertad de expresión llevó a la Revolución Industrial, la cual cambió al mundo. En el siglo transcurrido entre el fin de las Guerras Napoleónicas y el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1815-1914), la experiencia y el capital británicos hicieron prosperar las economías de sus colonias (que componían un cuarto de la población mundial) y contribuyeron al desarrollo de la incipiente nación estadounidense y de las nuevas naciones independientes de Sudamérica. Después de la Segunda Guerra Mundial, la prosperidad económica y generosidad de Estados Unidos –a través del Plan Marshall– permitieron que Europa y Japón comenzaran a andar nuevamente.

 El actual debilitamiento de Gran Bretaña y Estados Unidos está dejando un vacío alrededor del mundo. La disolución deI Imperio británico hizo aflorar conflictos étnicos que se habían mantenido a raya bajo el colonialismo. Las guerras en el Medio Oriente, África, Asia del Sur y el Pacífico han sido y son el resultado directo de la descolonización y han contribuido a la complejidad e inestabilidad de nuestro mundo.

A simple vista pareciera que el poderoso país norteamericano está lidiando exitosamente con estos problemas, pero la verdad es que su estatus internacional está en franco deterioro. Gran Bretaña y Estados Unidos, que desde hace mucho van a la vanguardia del progreso, se enfrentan de manera creciente a complejos dilemas que tanto en sus territorios como fuera de ellos parecen no tener solución. Mientras tanto, otros poderes en Oriente y Occidente ejercitan sus músculos y se preparan para desafiar la posición de superioridad de Estados Unidos.

Por más de 400 años, Inglaterra y las naciones que ella engendró han jugado un rol decisivo en el mundo. Gran Bretaña y  Estados Unidos han dominado el escenario mundial durante dos siglos, período en el cual algunas profecías bíblicas cruciales relacionadas con el tiempo del fin se han estado cumpliendo frente a nuestros ojos.

Todo esto nos lleva a formularnos ciertas preguntas vitales: ¿por qué son las bendiciones económicas –y los ideales democráticos– tan evidentes en las naciones de habla inglesa? ¿Quiénes son los pueblos británico y estadounidense? ¿Cómo encajan estas dos potencias –Estados Unidos y las naciones que conforman la mayor parte del Imperio británico– en la profecía bíblica?

¿Son los pueblos británico y estadounidense ignorados en las páginas de su Biblia, mientras que naciones menos poderosas son mencionadas específicamente y con frecuencia? ¿Es lógico creer que Dios, al revelar los eventos que conllevarían al regreso del Mesías en los últimos días, simplemente pasaría por alto a Estados Unidos y al Imperio británico?

¿O acaso es posible que la mayoría de la gente, incluyendo a muchos estudiantes de la Biblia, no haya logrado comprender las profecías que predijeron con precisión el ascenso a la grandeza de estas naciones y lo que les ocurriría en los últimos días?

Al leer las páginas de esta serie, emprenderá una travesía increíble a través de la historia antigua y moderna. Conocerá pueblos de los que tal vez nunca haya escuchado y visitará tierras que no ha visto. Este conocimiento es una clave vital para comprender nuestro mundo y nuestra era.

Este recorrido también le recordará que el gran Dios, a quien “las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas” (Isaías 40:15), es siempre fiel a sus promesas.

El pacto de Dios con Abraham y sus descendientes

Para llegar a comprender algunas de las profecías más increíbles e inspiradoras de la Biblia debemos embarcarnos en un estudio que comienza cuatro mil años atrás, cuando Dios comenzó a trabajar con un hombre llamado Abraham. Él fue una figura extraordinaria; Dios le hizo increíbles promesas, que continúan afectando no solo a sus descendientes sino también a todo el mundo.

El recuento bíblico acerca de sus descendientes también es extraordinario. Cubre la mayor parte de lo que conocemos como el Antiguo Testamento, y está lleno de grandes temas: el ascenso y caída no solo de grandes hombres y mujeres, sino también de reinos e imperios.

La historia de los descendientes de Abraham tiene una buena cuota de giros, vaivenes, subidas y bajadas, y no pocos misterios.

Los libros del Antiguo Testamento describen el proceso de desarrollo de la descendencia de Abraham hasta convertirse  en una gran nación –el reino israelita– y el comienzo de su relación con Dios, basada en un pacto especial con él. Dicha nación, compuesta de 12 tribus (o grupos familiares) ganó prominencia temporal.

Sin embargo, al poco tiempo los israelitas se dividieron en dos naciones rivales.La más grande de las dos (que retuvo el nombre Israel y estaba compuesta de 10 de las 12 tribus) rechazó su asociación con Dios y dio origen a uno de los misterios más grandes de la historia cuando su gente fue forzada a salir de su antiguo territorio.

La más pequeña, llamada Judá y equivalente al reino del sur, estaba compuesta de las dos tribus restantes y los remanentes de otra. Sus habitantes no lograron aprender la lección de sus parientes del norte y también rechazaron a Dios, por lo cual fueron llevados en cautiverio. Sin embargo, en su gran mayoría retuvieron su identidad y se han mantenido visibles a través de la historia como una raza pequeña y frecuentemente perseguida: el pueblo judío. 

Pero, ¿qué pasó con las 10 tribus de Israel, cuyos enemigos las expulsaron a la fuerza de su terruño? El Imperio asirio las capturó y las exilió de su patria en el Medio Oriente en el siglo VIII a.C., pero actualmente los libros de historia convencionales no las mencionan en absoluto. El mundo solo las recuerda como las 10 tribus perdidas de Israel.

No obstante, Dios hizo un pacto –un compromiso divino– con las 12 tribus, sin exceptuar a ninguna. Él les prometió que siempre serían su pueblo y él siempresería su Dios. ¿Podemos confiar en que él cumplirá su palabra? ¿Cómo puede ser posible tal cosa si las 10 tribus perdidas murieron, tal como muchos asumen?

Para añadir más misterio al enigma, la profecía bíblica reiteradamente nos dice que estos supuestos israelitas perdidos están destinados a reaparecer en la escena mundial en un rol prominente, inmediatamente después del regreso de Jesús y de ser rescatados de un “tiempo de angustia” que podría infligirles más sufrimiento que antes. Incluso los profetas de antaño hablan de volver a su patria original bajo el gobierno del Mesías después de este tiempo de angustia.

Note esta promesa que Jesús les hizo a sus apóstoles: “Les aseguro –respondió Jesús– que en la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, ustedes que me han seguido se sentarán también en doce tronos para gobernara las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28, Nueva Versión Internacional, énfasis nuestro en todo este artículo).

¿Quiso Jesús realmente decir tal cosa? Si estos descendientes de Israel están destinados a jugar un futuro rol mundial que Dios ha profetizado, ¿dónde están ahora? ¿Cómo podemos identificarlos entre los pueblos del mundo actual? ¿Y por qué es este conocimiento tan importante para nosotros?

A medida que avancemos en este revelador estudio, usted aprenderá cuan involucrado está Dios en darle forma a ciertos aspectos cruciales de nuestro mundo. Usted no puede permitirse ignorar este increíble conocimiento.

Si esta información acerca de las tribus perdidas tuviese solamente un valor histórico y arqueológico, puede que esto sea de interés solo para aquellos que están fascinados con la historia. Pero la verdad  es que es mucho más importante que eso.

Es una llave maestra para comprender toda la profecía bíblica. Explica por qué tantas profecías hablan de una restauración futura de todas las tribus de Israel bajo un reino unido, y por qué esas profecías son tan relevantes en las páginas de las Sagradas Escrituras.

Al comprender esta increíble historia, usted podrá aprender mucho acerca de lo que Dios espera de todo aquel que le sirve. Que Dios le entregue la perspectiva espiritual para comprender esta increíble historia y prestar atención a las lecciones que está a punto de descubrir.  EC

                        

   (Continuará)

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