Estados Unidos en guerra contra Dios

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Estados Unidos libra una dura batalla contra el terrorismo, que palidece comparada con los esfuerzos concertados para eliminar a Dios y sus leyes morales de la vida cívica y personal de la nación.

Estados Unidos en guerra contra Dios
Fuente: Photo illustration by Shaun Venish/Thinkstock

Últimamente los medios de comunicación han estado colmados de malas noticias. Encuestas recientes han revelado que aproximadamente un 55% de los estadounidenses aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, la mayor cifra desde que la compañía Gallup comenzara a investigar el asunto en 1996, cuando un 68% se oponía. Estados Unidos claramente está siguiendo el ejemplo de muchas otras naciones occidentales, incluyendo Canadá y Gran Bretaña, donde tales matrimonios ya han sido legalizados.

En meses recientes, varios jueces han abolido las prohibiciones a este tipo de matrimonio en 16 estados del país. Grupos de activistas han demandado legalmente a todos los estados que todavía prohíben el matrimonio entre personas del mismo sexo, así que este número seguirá creciendo en los meses que se aproximan y sin ninguna duda estas demandas llegarán hasta la Corte Suprema.

A principios de este año, “una Corte Suprema claramente dividida confirmó la legitimidad de orar al comienzo de las reuniones de los consejos locales. Esto parece muy positivo hasta que uno se entera de que el estrecho resultado de la votación pudo fácilmente haber sido el opuesto, y que con el nombramiento de más jueces liberales esto aún podría ocurrir en un futuro cercano” (Associated Press,
mayo 6, 2014).

Drásticos cambios en la sociedad

Las cosas han cambiado drásticamente en los Estados Unidos desde que la Corte Suprema proscribió la oración y el estudio de la Biblia en las escuelas públicas a principios de la década de 1960, y declaró la legalidad del aborto en 1973.

Durante esas mismas décadas, la moralidad se deterioró bruscamente no solo en los Estados Unidos sino que en todo el mundo. El comentarista Mychal Massie observa: “Eliminaron ‘No matarás’ y ‘Honra a tu padre y a tu madre’ y lo reemplazaron por tiroteos en las escuelas, abortos y tolerancia hacia la homosexualidad. Ahora que Dios ha sido expulsado de las escuelas, el crimen en las mismas ha aumentado 700%, pero estoy seguro de que es solo una coincidencia” (“God, Not Crime, Barred From Schools”[Dios, no el crimen, ha sido eliminado de las escuelas], WND.com[ex WorldNewsDaily], ago. 4, 2014).

Sin embargo, la decadencia comenzó mucho antes, y a menudo se puede rastrear hasta los horrendos efectos colaterales de las guerras mundiales del siglo XX, donde los muchos millones que fueron masacrados y los intentos de genocidio provocaron que incontables personas llegaran a considerar la vida como algo sin valor y como una lucha despiadada para hacer lo que uno pueda mientras sea posible.

El año 2014 marcó el centésimo aniversario de la Primera Guerra Mundial. En los albores de aquel conflicto épico, Estados Unidos, Canadá e Inglaterra se degeneraron con la “nueva moralidad” de los locos años 20. Pero la guerra no fue la única que impulsó a la gente a romper sus ataduras, ya que otros factores estaban cobrando su precio.

Desde el comienzo de 1900, los Estados Unidos y otras naciones occidentales experimentaron el surgimiento del progresismo,ideología mediante la cual los políticos intentan conducir gradualmente a la sociedad a sus sueños utópicos de socialismo universal, del cual Dios queda excluido. Esta filosofía se desarrolló mayormente sobre los postulados de la teoría evolucionista de Darwin y sus implicancias sociales de minimizar o eliminar el papel de Dios como Creador, y de considerar al hombre simplemente como un animal altamente evolucionado. El evolucionismo enseña que la vida humana no tiene sentido ni propósito, lo cual la libera de los estándares morales judeo-cristianos.

Hoy día el mundo occidental está cosechando lo que ha sembrado en el ateísmo, comunismo e inmoralidad desenfrenados, y en prácticas y tendencias que nos han hecho descender a profundidades que ni siquiera se vieron en las depravadas sociedades de tiempos antiguos. Las naciones del mundo, incluyendo a los Estados Unidos, están burlándose de Dios. ¿Quién hubiera pensado que esta nación, fundada como una ciudad radiante en una colina, estaría proyectando semejante imagen de abominación e impiedad en la actualidad?

Derribamiento de los valores tradicionales

En un nuevo libro publicado este año y titulado God Less America(Estados Unidos sin Dios), el comentarista radial de Fox News, Todd Starnes, compiló muchas noticias recientes que delatan el actual ataque a los valores tradicionales y la expulsión de Dios de la vida pública en este país. Leer este libro es muy revelador y descorazonador a la vez.

Después de mencionar que el famoso pastor evangélico Rick Warren le dijo que, según su criterio, la libertad religiosa se convertiría en el equivalente a los derechos civiles de nuestra generación, Starnes describe este preocupante panorama:

“Imagine las implicancias. Imagine el futuro que les espera a las personas creyentes. ¿Podrá suceder que uno de estos días el pastor de la iglesia bautista de su comunidad sea arrestado por predicar a favor del odio? ¿O que cualquier día la policía use sus carros lanza-agua en contra de niñitas y niñitos cristianos por estar cantando ‘Jesús me ama’ en un campamento de vacaciones basado en la Biblia? ¿Será posible que los propietarios de negocios que profesen la fe cristiana algún día sean forzados a cerrar sus tiendas por rehusarse a violar los principios de su religión?

“¿Se les negará la matrícula en programas de ciencia y psicología a los universitarios evangélicos por su fe en el creacionismo? ¿Serán expulsados de las fuerzas armadas los capellanes si oran en el nombre de Jesús? ¿Serán tildadas de ‘grupos domésticos de odio’ las organizaciones evangélicas por defender la definición tradicional de lo que es el matrimonio?

“Se avecina la tormenta perfecta. La Casa Blanca está librando una guerra sin cuartel en contra de las libertades religiosas. Las escuelas públicas están adoctrinando a nuestros hijos con el evangelio del secularismo. Hollywood está vomitando toxinas en nuestros propios hogares. El enfoque de la sociedad es una mezcla de sexo, violencia e inmundicia. La familia estadounidense está en ruinas. Lo que una vez era malo ahora es bueno, y lo que una vez era bueno ahora es malo” (p. 3).

Y aunque parezca escalofriante, algunas de estas cosas ya están sucediendo.Lo más terrible es que se está librando una guerra en contra del Dios Creador en el escenario público y, en última instancia, en el ámbito espiritual y en las mentes de la gente. No debemos ignorar las señales de lo que está ocurriendo alrededor nuestro, ¡incluso en nuestros propios pensamientos y creencias, que se ven afectados! Más aún, debemos esforzarnos por formar parte de aquellos “que claman y gimen a causa de todas las abominaciones” perpetradas en nuestra sociedad, y que esperan ansiosamente la liberación prometida por Dios cuando llegue su momento de juzgar (compárese con Ezequiel 9:4-10) – ¡porque su juicio es inminente!

La creciente hostilidad hacia la fe y la moralidad cristianas

Según una encuesta realizada en 2012, la afiliación religiosa en los Estados Unidos ha disminuido dramáticamente, especialmente entre los jóvenes. En 1972, un 7% de los adultos en este país no tenía ninguna afiliación religiosa. En 2012 la cifra casi se había triplicado, ascendiendo a un quinto de la población adulta y a un 32% de los adultos menores de 30 (“‘Nones’ on the Rise” [Irreligiosos en aumento],
PewForum.org, oct. 9, 2012).

Esta misma encuesta reveló además que  un 73% de estas personas sin afiliación religiosa apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo, y que un 72% de ellos respalda el aborto legalizado.

Estos cambios van de la mano con las crecientes demandas por derribar la moral tradicional. El ex gobernador de Arkansas y ex candidato presidencial Mike Huckabee escribió en el prólogo del libro de Starnes: “En los últimos años, ciertos grupos militantes con intereses especiales han hecho suya la meta de neutralizar nuestras libertades religiosas y forzar a la industria y al gobierno a ir más allá de la simple tolerancia de sus perspectivas, exigiendo una total aprobación de ellas.A cualquiera que disienta de su manera de pensar se le dice que se calle. Nos hemos convertido en una sociedad obsesionada por tolerar y aceptar a todo el mundo — excepto a Dios”(p. xi, énfasis nuestro en todo este artículo).

600 ejemplos de hostilidad gubernamental hacia la religión

Un reporte conjunto de dos grupos defensores de la libertad religiosa, el Consejo de Investigación Familiar y el Instituto de la Libertad, ha documentado “más de seiscientos ejemplos recientes de hostilidad religiosa” (Starnes, p. 208). Algunos de ellos y otros más aparecen en un artículo llamado “Persecution of Christian on Rise—In US”[En los EE.UU. sigue en ascenso persecución a los cristianos], Michael Carl, sept. 17, 2012, publicado en el sitio web WND.com. Estos son algunos de esos ejemplos, según este artículo:

“Un juez federal amenazó con ‘encarcelamiento’ a la mejor estudiante de una escuela secundaria a menos que eliminara ciertas referencias a Jesús de su discurso de graduación.

“Funcionarios municipales prohibieron a un grupo de ancianos orar antes de comer, escuchar mensajes religiosos, o cantar himnos en un centro de actividades para personas de la tercera edad.

“Un funcionario de escuela levantó de su asiento a un alumno de primaria y lo reprendió frente a sus compañeros por orar sobre su almuerzo.

“En cumplimiento de algunas políticas del Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra, un empleado del gobierno federal intentó censurar la oración de un pastor eliminando las referencias a Jesús, durante una ceremonia del Día de Conmemoración que honra a los veteranos de guerra y que se llevaba a cabo en un cementerio nacional . . .

“El Departamento de Justicia de los Estados Unidos argumentó ante la Corte Suprema que el gobierno federal tiene derecho a decirles a las iglesias y sinagogas cuáles pastores y rabinos pueden contratar y despedir . . .

“Mediante el Decreto de Protección al Paciente y Salud Asequible, también conocido como ‘Obamacare’ [por haber sido aprobado durante la administración del presidente Obama], el gobierno federal está obligando a las organizaciones religiosas a proveer seguro de salud para control de la natalidad y drogas abortivas, lo cual viola directamente sus creencias religiosas. [Esto ha sido suspendido temporalmente gracias a un reciente fallo de la Corte Suprema.]

“El Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra prohibió la mención de Dios en los funerales de veteranos, contrariando el deseo de los familiares de los fallecidos.

“Un juez federal sostuvo que las oraciones ante una Casa de Representantes estatal podían ser dirigidas a Alá, pero no a Jesús”.

En el mismo artículo, el abogado jefe del Centro Estadounidense Para la Ley y la Justicia, David French, cita un ejemplo especialmente abominable sobre los “intentos por prohibir cualquier mención de Dios en indicadores históricos, monumentos, y hasta en exhibiciones de museos . . . Esto representa un enconado esfuerzo por eliminar a Dios de la historia estadounidense y cambiar nuestra identidad nacional”.

Gobierno vs. valores religiosos tradicionales

Varios observadores han citado ejemplos de hostilidad hacia los valores religiosos tradicionales de parte de la administración del presidente Barack Obama. En abril de 2009 él propuso a tres candidatos para el cargo de embajador en el Vaticano, todos partidarios del aborto, que como era de esperarse, fueron rechazados (The Guardian, abril 14, 2009).

En febrero de 2011 él ordenó al Departamento de Justicia que dejara de apoyar el Decreto en Defensa del Matrimonio (según el cual el matrimonio entre personas del mismo sexo no era reconocido por el gobierno federal) contra opiniones legales contrarias, y en julio de 2011 permitió que los homosexuales sirvieran abiertamente en las fuerzas armadas, acabando así con las restricciones que habían estado en vigencia desde la fundación del país. La revista Newsweeklo mostró en su portada con una aureola en forma de arco iris sobre su cabeza y lo ensalzó con el título de “El primer presidente gay” (mayo 21, 2012).

Bajo la administración de Obama, una viuda que vivía en Minessota en un complejo de apartamentos financiados por el gobierno “fue informada de que no podía orar, leer su Biblia ni tener conversaciones privadas de naturaleza religiosa en las áreas de uso común del complejo” (Starnes, p. 10).

Como si esto fuera poco, “dos capellanes bautistas dijeron haber sido forzados a retirarse de un programa de entrenamiento para capellanes auspiciado por el Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra, después de haberse negado a obedecer órdenes de no citar la Biblia ni orar en el nombre de Jesús” (Starnes, p. 152).

Sin embargo, mientras los líderes gubernamentales se esfuerzan por deshacerse de Dios y la Biblia, acogen y financian de buena gana la religión alternativa. En 2011, la Academia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos “dedicó un centro de adoración al aire libre –un pequeño círculo de rocas con una hoguera a gas propano– en la cima de una colina, para el reducido grupo de cadetes (o futuros cadetes) cuyas religiones encajan en la categoría de ‘basadas en la naturaleza’. Éstas incluyen a los paganos, practicantes de ouija, druidas, brujos y seguidores de religiones nativas de Estados Unidos” (“Air Force Academia Adapts to Pagans, Wiccans, Druids, Witches and Wiccans” [La Academia de la Fuerza Aérea se adapta a los paganos, druidas, brujos y practicantes de ouija”, periódico Los Angeles Times, nov. 26, 2011).

Pero la tendencia anticristiana no es exclusividad de los Estados Unidos. “En Canadá ya se encuentra en camino a la Corte Suprema una disputa acerca de si el gobierno puede exigir a la escuelas católicas enseñar ouija y ritos paganos al igual que los Diez Mandamientos y la resurrección de Jesús” (Bob Unruh, “Christians Ordered to Teach Wicca, Pagan Rites”[Cristianos reciben órdenes de enseñar ouija y ritos paganos], WND.com, mar. 11, 2014. Aún más aterrador, al islam ahora se le está dando trato preferencial de muchas maneras.

Valores cristianos: ¿Los nuevos extremistas fanáticos?

Es simplemente alarmante ver cómo el gran número de estadounidenses que todavía creen y practican los valores cristianos tradicionales de su nación no solo han sido marginados, sino también relegados a una categoría de fanáticos por los activistas liberales, los medios de comunicación y ahora hasta por las organizaciones militares de los Estados Unidos.

Como ejemplo de lo último, “mediante un correo electrónico militar, un grupo de oficiales del ejército recibió instrucciones de monitorear a los soldados que pertenecen a lo que se considera organizaciones antigay, antislam y antinmigración. Este correo fue enviado por un teniente coronel del Fuerte Campbell en Kentucky a más de 30 subordinados, advirtiéndoles vigilar a todos los soldados que parecieran ser miembros de ‘grupos domésticos de odio’.

“Entre los grupos descritos por el ejército se encuentran organizaciones muy respetadas, como el Consejo de Investigación Familiar, la Asociación Estadounidense de la Familia y la Federación de Reformas Inmigratorias de EE.UU. El ejército incluyó a estas organizaciones en la misma lista de grupos extremistas discriminatorios e intolerantes tales como los neonazis, el Ku Klux Klan, y otros grupos supremacistas” (Starnes, pp. 140-141).

En abril de 2013, funcionarios del Pentágono se reunieron con Mikey Weinstein, presidente de la Fundación Para la Libertad Religiosa Militar, y otros miembros de esta organización, para discutir una política implementada en 2012 llamada “Cultura de la Fuerza Aérea, Estándares de la Fuerza Aérea”, que exige “neutralidad gubernamental en asuntos de religión”. El presidente del Consejo de Investigación Familiar, Tony Perkins, formuló la pregunta obvia: “¿Por qué se reúnen los líderes militares con uno de los más acérrimos ateos estadounidenses para hablar de libertad religiosa en las fuerzas armadas?” (citado por Starnes, p. 150).

Weinstein dijo que los soldados estadounidenses que intentan hacer proselitismo “son culpables de sedición y traición y deben ser castigados . . . Nos encantaría ver cientos de enjuiciamientos para detener los atropellos y persecuciones perpetrados por los fundamentalistas religiosos”. Él comparó el acto de proselitismo con una violación: ‘Es una versión de una violación espiritual, en la cual uno es ultrajado espiritualmente por depredadores fundamentalistas cristianos’, dijo él al noticiero Fox News” (Starnes, pp. 149-150).

Weinstein afirma que entre las filas de su organización hay miles de protestantes y asegura que solamente perseguirán a los fundamentalistas de todas las creencias: “Tan pronto como encontremos a un musulmán, ateo o judío, o quienquiera que sea, nos dará mucho placer castigarlo . . . pero hasta aquí solo ha habido unos cuantos y de manera infrecuente” (pp. 151-152). ¡¿De veras?! ¿En realidad espera él que creamos que las iglesias protestantes cristianas están repletas de fundamentalistas, mientras que los fundamentalistas islámicos son una rareza? ¡Esta declaración es indudablemente muy deshonesta!

Phillip Monk, sargento mayor de la Fuerza Aérea, fue despedido por no estar de acuerdo con culpar de discriminatorios a quienes objetan el matrimonio entre personas del mismo sexo. Monk dijo que al mismo tiempo que los homosexuales “salen del clóset, los cristianos se ven forzados a meterse al clóset .. . Estamos siendo despojados de nuestra dignidad y respeto. No podemos ser quiénes verdaderamente somos” (citado por Stanes, p. 157). Y esto se añade a muchos otros males sociales.

¿De qué bando estamos en esta guerra?

El editor en jefe de WND.com, Joseph Farah, afirmó: “En una reciente entrevista, el cardenal católico Raymond Burke, cabeza de la principal corte del Vaticano, habló solo la verdad cuando dijo que las políticas de Obama ‘se han vuelto progresivamente más hostiles hacia la civilización cristiana’” (“The Answer to Obama’s War on Christianity”[La respuesta a la guerra de Obama en contra del cristianismo],
WND.com, mar. 27, 2014).

Farah continúa: “Creo que Obama y la agenda que él personifica han usado la homosexualidad y el aborto como bola de demolición contra la fe cristiana. Para los proponentes de un gobierno sin límites, Dios es el verdadero enemigo, porque él es el autor de la libertad y nadie debe servir a un dios más importante que el gobierno. Desde el mismo huerto del Edén los hombres han usurpado el papel de Dios, decidiendo qué es lo bueno y qué es lo malo. Nada nuevo hay bajo el sol, y todo esto conduce a un solo fin: cataclismos, desastres, muerte, destrucción, miseria y desesperanza.

“Pero Obama no es el único culpable de nuestro arribo a este destino tan impío; los creyentes son aún más responsables, porque han permitido que esto suceda, y siguen permitiéndolo. Tienen el poder para hacer que la nación enmiende su rumbo, tal como lo tuvieron los hijos de Israel, y podrían hacerlo si quisieran. Todo lo que deben hacer es seguir la receta que Dios nos entregó en 2 Crónicas 7:14”.

En este poderoso versículo Dios nos asegura: “. . . si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Vemos así que la respuesta es el arrepentimiento nacional – un drástico giro en nuestra manera de pensar y comportamiento para volvernos a nuestro Creador y sus leyes. Pero un cambio de esta envergadura no se inicia a nivel nacional; cada uno de nosotros se ha alistado en la guerra contra Dios de manera individual, y debemos arrepentirnos de ello personalmente.

Con todo, esta guerra de ninguna manera es algo nuevo. Se remonta hasta la rebelión inicial de Satanás contra Dios, cuando lideró a un tercio de los ángeles en una revuelta, y continuó en el huerto del Edén, cuando Satanás en forma de serpiente engañó y corrompió a los primeros seres humanos, llevándose cautiva a la preciada creación de Dios para burlarse de él.

Satanás ha hecho lo mismo con toda la humanidad. La confusión, la irracionalidad, el constante conflicto, la degeneración moral, todo está bajo el engaño y la influencia del rey de este mundo, el dios de esta era, Satanás el demonio (Juan 12:31; 14:30; 2 Corintios 4:4). Toda la humanidad ha estado “en el lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

Gran parte del extraño diálogo político que escuchamos en el mundo no es el producto de una mente sana, sino la manifestación de una guerra espiritual – los chillidos de demonios que pelean entre sí y contra Dios valiéndose de sus “tontos útiles” en el escenario mundial.

Y debemos entender que nosotros no hemos sido inmunes a tal influencia. Refiriéndose a los seres humanos, la Palabra de Dios dice que “No hay justo, ni aun uno. . . Todos se desviaron” (Romanos 3:10, 12). Más aún, nos asegura que “La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo” (Romanos 8:7, Nueva Versión Internacional).

Necesitamos que Dios nos dé una nueva mente para vencer la hostilidad hacia él, la misma que se ha apoderado de nuestro pensamiento. Felizmente, ¡él nos proporciona la ayuda espiritual que necesitamos cuando nos arrepentimos!

No obstante, aunque seamos creyentes, Satanás no cede en sus intentos por utilizarnos en su guerra contra Dios. Él no puede destruirnos directamente, así que nos tienta para que nos corrompamos nosotros mismos. ¡Y qué vergonzoso es cuando lo logra! ¡Él se ríe a carcajadas de su habilidad para secuestrar lo mejor de la creación de Dios y utilizarlo para burlarse del Eterno y de sus caminos!

Ojalá que nunca seamos como aquellos que la Biblia describe así: “Saben muy bien que Dios ha decretado que quienes hacen estas cosas merecen la muerte; y, sin embargo, las siguen haciendo, y hasta ven con gusto que otros las hagan” (Romanos 1:32, Dios Habla Hoy).

Pero si hemos tropezado, la solución es humillarnos y arrepentirnos, volviéndonos a Dios para pedirle ayuda y perdón. Él nos dará el poder para escaparnos de los caminos equivocados y a cambio luchar en subando para ser un “buen soldado de Jesucristo” (2 Timoteo 2:3).

Esta no es una guerra física sino espiritual, para combatir las fuerzas espirituales malignas que nos rodean (Efesios 6:12) y los malos pensamientos que surgen de nuestra propia naturaleza carnal: “Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2 Corintios 10:4-5, NVI).

En la guerra contra Dios, no cabe duda alguna sobre quién obtendrá la victoria. ¡ElDios Todopoderoso! La incógnita es, ¿en qué bando del conflicto nos encontraremos? ¿Seremos capaces de perseverar hasta
el fin?  

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