Prueba muy débil

Los creyentes en el rapto secreto consideran que este se llevará a cabo con anterioridad al regreso de Jesucristo, lo que simplemente no es bíblico

Quienes creen en el rapto secreto se apresuran a señalar que Jesús dijo que nadie sabría el día de su retorno para reunirse con sus seguidores (Mateo 24:36), mientras otras profecías revelan la duración del periodo final de tribulación que conducirá a su venida. Por ejemplo, Daniel 12:11 dice que debemos contar 1290 días desde cierto evento del tiempo del fin (llamado “la abominación desoladora”) que conduce a la gran tribulación, hasta el advenimiento de Cristo. Por ende, arguyen los partidarios de la teoría del rapto, para que nosotros no sepamos el día, este debe ocurrir antes del regreso de Cristo. Sin embargo, a Daniel se le dijo que él sería resucitado “al fin de los días” (versículo 13), es decir, al final de las dos series de días ya mencionadas en Daniel 12:11 y 12 (los 1290 y los 1335 días). Esto coloca la resurrección de Daniel después del periodo de tribulación. Esto es completamente opuesto a lo que afirma la doctrina común sobre el arrebatamiento.

Junto con declarar que nadie sabría cuál sería ese día, Cristo también dijo: “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:40-41). El argumento detrás del rapto es que, sin advertencia, algunas personas simplemente desaparecerán después de ser secretamente arrebatadas por Cristo. Como esto se compara con lo que pasó en tiempos de Noé, cuando la gente vivía sus vidas cotidianas sin saber que estaban al borde del desastre (vv. 37-39), se esgrime el argumento de que esta desaparición de creyentes no puede ser parte de los difíciles tiempos de la gran tribulación y del día del Señor.

Pero, ¿acaso estaba Jesús hablando siquiera de que la gente sería arrebatada en el aire para reunirse con él, o estaba diciendo simplemente que uno sería tomado y otro dejado? Note que la gente en tiempos de Noé “no [entendió] hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos” (v. 39). Por lo tanto quiere decir que aquí, en este contexto, el hecho de ser llevados fue algo nefasto – fueron llevados a la calamidad y la muerte. De la misma manera, pareciera que quienes son “llevados” en los tiempos del fin son aquellos que se ven arrastrados por la vorágine de eventos catastróficos. Aquellos que son “dejados” son protegidos de la destrucción. Esto no tiene nada que ver con el arrebatamiento.

Pero a pesar de la falta de evidencia bíblica en apoyo a la doctrina común del rapto secreto, todavía son muchos los que se aferran a ella. Algunas denominaciones religiosas incluso se refieren a ella como “la esperanza bienaventurada” usando la  frase de Tito 2:13, donde Pablo escribe que debemos estar “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”.

Los creyentes en el rapto secreto consideran que este se llevará a cabo con anterioridad al regreso de Jesucristo, lo que simplemente no es bíblico

Según lo que ellos creen, la palabra “manifestación” se refiere a algo secreto y repentino, es decir, al arrebatamiento. Por lo tanto, “esperanza bienaventurada” se convierte en una especie de abreviación que describe este rapto secreto, tanto en la literatura como en las películas basadas en dicha doctrina. Además, ellos citan algunos versículos del Nuevo Testamento que mencionan “la aparición de nuestro Salvador Jesucristo” (1 Timoteo 6:14) y “la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13), como si estas escrituras pudiesen darle más peso a la doctrina.

Pero todas estas escrituras se refieren simplemente a la venida de Cristo, ya sea la primera vez como perfecto sacrificio por el pecado, o la segunda vez como Rey invencible.

En estos versículos no existe nada relacionado con un rapto secreto de creyentes que son llevados al cielo antes del tiempo de la tribulación, a pesar de los intentos de muchos teólogos evangélicos por interpretar estos pasajes de tal manera. Claro que seremos arrebatados y llevados en el aire para estar con Cristo, pero ello solo ocurrirá al final de la gran tribulación y el día del Señor.

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Los cristianos de todo el mundo anhelan el momento en que sus vidas comunes y corrientes sean interrumpidas para ser súbitamente arrebatados y llevados al cielo junto con Jesucristo. Este acontecimiento imprevisto no solamente los alejará de sus vidas cotidianas, sino que también los protegerá de la subsiguiente gran tribulación y los catastróficos problemas y destrucción que devastarán la Tierra.

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